Seguridad en uno mismo
Desde que llevo aplicando el método GTD estoy apreciando no solo unos cambios externos, sino tan bien un cambio de personalidad que me está beneficiando tanto profesionalmente como a nivel personal, así pues no sólo afecta a la productividad y al hecho de aprovechar mejor cada momento, sino como resultado de ese proceso va germinando en mi un estado de mayor seguridad.
Casi es imperceptible, pero el cambio va sucediendo en mi interior. A medida que vas progresando en los cinco pasos y vas adquiriendo los hábitos vas visualizando como los resultados físicos se van materializando. Muchas veces son metas muy sencillas y a veces son completos elementos de un proyecto que lo van materializando para finalmente terminarlo y la sensación personal que te queda tras ese proceso es de un total bienestar y de más ganas de afrontar las siguientes tareas.
Solo cuando nos alejamos de nuestra visión perimetral y nos contemplamos desde el exterior, desde los ojos de un espectador, podemos apreciar realmente los cambios que estamos realizando, por que las pequeñas tareas que vamos resolviendo no sólo ayudan a encauzar los propios proyectos, si no que también van añadiendo granito a granito en nuestro interior una autoestima y una seguridad que antes no podíamos ni imaginar.
La diferencia entre el yo de antes y el yo GTDeado se palpa claramente en el momento de iniciar los retos, el miedo a lo desconocido queda relegado a un plano olvidado, sabiendo que lo desconocido no es más que un subconjunto de acciones que sólo hay que ir realizando y con esa idea y con el premio de la autosatisfacción que me espera de un trabajo bien realizado, puedo afrontar las tareas que me proponga y que otros delegan en mi, generando en mi interior una autoestima y un poder de decisión, con una calma y una claridad que antes desconocía.
GTD, no son sólo unos hábitos mecánicos, yo he descubierto que la liberación de lo físico conduce a una liberación del espíritu que me permite seguir avanzado y elevándome, desde la pista de aterrizaje hasta los quince mil pies, cosa que antes era totalmente impensable.
Publicado el 20090212
Categorías: GTD Productividad