Revisión de aproximación

La revisión semanal es uno de los hábitos que hemos de aplicar para que nuestro sistema no tenga agujeros. Gracias a esa revisión podemos asegurar que nuestros proyectos estarán bien cuidados y por lo tanto podrán avanzar no quedando como meros apuntes en una lista. Podemos hacerlos crecer dependiendo de nuestra constancia de revisión, es allí cuando los proyectos son nuestro centro de atención, volviendo a recordar su objetivo, nuestra meta y lo que es lo siguiente que debemos hacer.Todo el mundo cree que el significado de la productividad personal es hacer, cuanto más y más rápido mejor, olvidándose de la eficacia y de la eficiencia de los procesos anteriores, mucho más importantes para que hacer tenga algún sentido. De entre ellos, la revisión semanal es como esa ducha al despertar de la mañana o al finalizar nuestro día, un potente chorro de agua que es capaz de limpiar nuestra mente de lo que flota en ella. Es entonces un hábito a mimar y sobretodo un hábito a reforzar.¿Una vez a la semana es suficiente? Bueno, una vez a la semana es el mínimo para mantener una cordura y sobre todo, para poder elevarnos en el terreno de nuestro ámbito de responsabilidad, despejar la vista y encontrar en el horizonte las cosas realmente importante y por las que tiene sentido seguir imaginando y explorando esta curiosa vida. Hay quien dice que la revisión semanal es un proceso que debe hacerse en los momentos en los que perdemos el rumbo, donde sentimos que no tenemos nada que hacer (¡jajaja!), una revisión de aproximación como me gusta llamar a ese momento de tranquilidad donde repasando la lista voy eliminando y creando nuevas acciones, ya sea en el viaje en el metro, sentado en el sofá o antes de que comience la película en el cine.Uno de esos momentos de revisión de aproximación obligatorio que he instaurado es antes del primer sueño. Un momento dónde se confunde el hoy y el mañana por el ayer y el hoy. En la penumbra del silencio existe un vacío antes de negociar con la almohada, la incertidumbre de lo que ha pasado unas horas antes y lo que viene dentro de un par de sueños. He llegado a la práctica de desnudarme de los problemas, no quiero que me acompañen en el sueño y por eso, intento de forma sistemática dejarlos atrás, encadenados a mi sistema de productividad personal.Un problema no resuelto del día de hoy, causará un sueño agitado, un mal aprovechamiento de las sábanas, una inquietud nada más despertar y raras veces incluso la solución del problema, la mente no quiere descansar y la sensación de cansancio se apodera de uno durante el día. Por el contrario, si dejamos el día finalizado por completo, con todo completamente solucionado, nos permite disfrutar de una noche plácida, pero con un despertar un tanto raro sintiendo que no hay nada que hacer y con una sensación de que podemos procrastinar a gusto.Una contradicción antes de iniciar el sueño o dejamos el pasado en el cajón o el futuro se vuelve completamente estéril cuando lo vemos vacio. Ante ese punto, he instaurado la revisión de aproximación cada noche, un periodo de no más de quince minutos, donde queda prohibido hacer. En ese tiempo, repaso el día y las cosas que han quedado pendientes o finalizadas, me encargo de repasar la lista de una forma rápida, dando especial atención a los proyectos dónde no he iniciado acciones para darles un empujón al día siguiente. Revisando la agenda para ver qué es lo que me espera después de saltar de la cama.Pongo orden en el pasado y preparo el futuro, no permito que la mente tenga el control aleatorio de lo que debe recordarme, intento atarlo todo dentro de las listas, tan lejos como sea posible de mi consciencia. Eso me permite conciliar la noche sin remordimientos pasados y con el ejercicio de la visualización para el día de mañana. El objetivo es que la noche sea un proceso reparador no sólo para el cuerpo, si no que esta sueñe con cosas triviales, sin importancia, es su espacio de ocio y debe aprovecharlo, ya me encargaré mañana de revisarle los deberes.La revisión de aproximación implica una productividad allí dónde estés, dando más sentido a nuestros proyectos y fijando un rumbo en ese mar de acciones, donde el objetivo se encuentra en esa lista fetichista de “Algun día/quizá”, en el crecimiento personal y la elevación de nuestra consciencia.
Publicado el 20110518