Proyecto: Aquarius

Seven Pillars Lord Abbaddon⚠ </a>⚠ </small><br /></div>Cuando uno adquiere la responsabilidad de ser padre, lo hace de buena fe por el resto de su vida y al igual que mis padres se preocupaban y se interesaban por mi máximo bienestar, yo intento transmitir las buenas enseñanzas a mi hijo, para que de la manera que conozco más sencilla y a mi modo de ver, mimar, querer y cuidar a mi adorado hijo. Hasta aquí todo es lógico, pues en el momento que uno asume la responsabilidad de tener un hijo es consciente de parte de todo lo que le está por venir.Aun así, uno nunca está preparado para las demás obligaciones y menesteres que vienen en forma de okupas añadidos en el transcurso del crecimiento del vástago, me estoy refiriendo a las mascotas y demás animales de compañía propios de la edad de cada uno. En este caso, un acuario se ha adueñado de forma anárquica de parte del salón. Un capricho contagiado de los primos y una burla por parte de sus tíos, que han intentando hacer feliz a su sobrino a costa de la responsabilidad del progenitor. Queridos lectores, la cosa no va a quedar así.Total, que si ya tenía pocas preocupaciones por si el niño no come, por si es un adicto a los dibujos, que si se ha hecho dos moratones jugando en el patio o que ha llorado en el “cole” por que le han quitado un juguete, ahora tengo que preocuparme por tres inquilinos que nadan rompiendo todas las reglas de la naturaleza ¡en mitad de mi salón!.No soy novato en esto de los acuarios, de pequeño y adolescente eché mis pinitos en la cría de los guppies y los escalares, llegando a tener dos acuarios en activo uno de sesenta litros y otro de cien litros, para desespero de mi santa madre, que ahora se rie al ver como el círculo de la vida vuelve a poner las cosas en su sitio, irónico futuro el que le espera a mi hijo. Pero esa ya es una etapa que dejé en el pasado y ahora con sutileza me la han colado con la excusa del amor del niño hacia los animales y nada más que (no sé si lo he dicho ya) ¡en mi propio salón! Como uno ya no tiene memoria para estas cosas, me ha tocado releer toda la documentación olvidada, repasarme las páginas web para encontrar la información necesaria de cómo cuidar a los peces de agua fría (yo que fui maestro en el agua caliente, esta vez me he decantado por una menor parafernalia). Recordando de nuevo enfermedades, ritos semanales, procedimientos olvidados y un sin fin de información para ejercer de buen anfitrión hasta que al niño (¿grande o pequeño?) se le pase la temporada de peces.Total, ya me he creado mi lista de tareas semanales, así como las listas de control que me permiten dominar un ecosistema del cual no soy partícipe. Pero que a modo egocentrista puedo señalarme como señor omnipotente, sin derecho a cobro de impuestos. Tengo un proyecto al cual he bautizado como proyecto: Aquarius, uno que es original. Al cuál he ido añadiendo las tareas más básicas, desde darles de comer dos veces al día en pequeñas tomas, hasta las tareas más tediosas de tener que cambiar un treinta por ciento del agua cada diez o quince días.GTD también me ayuda a no tener un sistema de exterminio de peces domésticos, intentando alargar su vida y hacerlos lo más feliz que pueda estar en el cautiverio de mi salón. Aportando sobretodo sensatez y constancia en la nueva responsabilidad de la cuál mi mujer se ha autoexpulsado con la vil excusa de que ella sólo tuvo perros en su infancia y que de peces sólo conoce los que entran dentro del plato.Así que ya tengo tareas nuevas: adquirir un sifón para limpiar el fondo, dejar agua en reposo para desclorificarla, cambiar regularmente el filtro de la bomba interior, controla el pH del agua, prepararles diferentes platos de verduras tipo guisantes o espinacas para que tengan un aporte de vitaminas extra aparte de la fastfood comercial.Ser padre implica ciertas responsabilidades, incluso con los añadidos que van llegando a tu vida, aun así, el GTD me ayuda a planificar mejor el esfuerzo doméstico y el control que debo ejercer no sólo para el mantenimiento de la propia casa y la armonía del hogar, sino también aportando parte de mi tiempo para cuidar y mantener a los nuevos inquilinos que me refrescan conocimientos y me ayudan a proveerme de diferentes y no monótonas tareas.Afortunadamente, las mascotas también son GTDeables.

Publicado el 20090520