Positivo NO

Últimamente, cuando hablo con diferentes personas me encuentro GTDeando sus problemas, encontrando las soluciones que yo aplico en los trozos de conversaciones que mantenemos, creo que esto se está convirtiendo en una malditamente sana obsesión. Esta tarde, sin ir más lejos, hablando con una compañera de los problemas que tiene para dar un no a las peticiones de los demás e indicándome que si no aceptaba sus peticiones se sentía culpable por no llegar a alcanzar todo el nivel de compromiso que los demás esperaban de ella, forzándose a realiza tareas que no le pertocaban y más allá de sus responsabilidad.

Justo me lo contaba, estaba visualizando el capítulo del libro, en el cuál extraje las líneas que me han servido para afianzar mi negación respecto a los que me rodean. Yo me considero una persona bastante disponible y el no apenas tienes presencia si no toca directamente dos de mis puntos débiles: el económico y el presencial, así que a nivel personal como profesional ofrecía siempre unas garantías serviciales que otros podían aprovechar.

Un no, como dice David en su libro, ofrece un acto de responsabilidad que corresponde al reflejo de confianza, pues si no puedes abarcar más tareas no vale la pena seguir excavando el hoyo de la procrastinación llegando al punto de la decepción por no llegar a realizar la tarea, ya sea decepción propia o del tercero que nos había delegado el “marrón”.

El no que ahora ostento es fruto de la seguridad de poder realizar las tareas que tengo entre manos, para dedicarles el tiempo y esfuerzo que se merecen, sin las prisas externas o propias que hacen del trabajo una correlación de pequeñas chapuzas. Por eso el no es un sano ejercicio que debemos practicar para encontrar nuestro propio camino y para que los demás creen nuevos lazos personales y profesionales, desde la perspectiva de la confianza y la seguridad de un correcto esfuerzo.

Publicado el 20090213


Categorías: GTD Productividad