Odio GTD

Cuando uno se sumerge de lleno en este nuevo submundo que es el GTD inmediatamente se da cuenta de todos los beneficios que está obteniendo sin apenas esfuerzo. Si es cierto que su aplicación requiere de nuevos hábitos de cambios de paradigmas y de una nueva forma de pensar, un mínimo precio que se paga a modo de enseñanza y que luego forma parte de nosotros.Mucho hemos escrito ya sobre este tema, conocemos sus beneficios y las características que nos enriquecen, no sólo a nivel profesional sino que los cambios que surgen de nuestro interior se reflejan sin las fronteras, al fin y al cabo somos la misma persona tanto si estamos en modo trabajo como en modo personal. Creer que no existe línea divisoria nos convierte en un auténtico GTDista.Adjetivos aparte, no todo en este mundo es beneficioso y también el GTD tiene su parte oscura. Por muy creyente que sea uno, siempre hay tiempo para blasfemar de sus creencias, luego ya nos arrepentiremos. GTD no escapa e esta dualidad, aunque nos cueste creerlo, de la misma forma que podemos abrazarlo y adorarlo también podemos rechazarlo y odiarlo, como amantes enamorados nos hacemos daño.Sí, hay momentos que odiamos GTD, aquí os dejo unos cuantos que me suelen ocurrir, seguro que vosotros tenéis más…El otro día estaba de camino a casa, hora punta en el metro y yo iba cargado con un paquete que había recibido de ebay y unas bolsas con compras. Me encontraba literalmente respirando el mismo aire que había expulsado los coviajeros. En ese momento una idea acudió a mi mente, odiosamente no tenía nada con que apuntar a mano, estaba encerrado entre la humanidad de verano y cargado. Así que no podía alcanzar la treo para anotarla, lo único que podía hacer era intentar recordarla para después, cuando la masa se hubiese descomprimido, poder anotarlo. Como ya os podéis imaginar mi distracción pudo más que mi memoria y perdí la idea por no poder recopilarla en ese momento.
--->En el proceso de organización no hay nada más bonito que ver como las tareas se van agrupando en los diferentes proyectos y metidos en el proceso apuntar las alarmas en el dispositivo pertinente a modo de recordatorio, porque algo que estas apuntando en tu sistema en este momento puede que no suceda hasta dentro de un par de meses. Con ello nuestro sistema funciona y confiamos plenamente en él, por eso nos desentendemos de las acciones que tenemos planificadas para ser atendidas más adelante, lo malo es que alguna vez programamos mal esa alerta y en vez de dejarla en el día que le corresponde lo hacemos con antelación o posterioridad a ello, ya sea por un fallo de atención, tipográfico o por caligrafía propia, pero se nos escapa. En ese momento, sientes que todo funciona y que tu lo has hecho bien, pero al ser un sistema dónde todo se vacía de la cabeza, estos errores acaban por frustrarte.Hemos adquirido el hábito de apuntarlo todo, de recopilar el máximo de información posible, tenemos nuestras bandejas bajo mínimos y todo perfectamente enlazado en nuestro sistema de información. Los engranajes se pueden escuchar a millas de distancia mientras tu felicidad recorre todo tu ser y justo en ese instante de placer tu pareja/amigo/familiar/mascota te recuerda que no has hecho el encargo que te pidió. Tú con cara de perplejidad asumes la culpa de no haberlo apuntado en el momento correspondiente, porque siempre utilizas la premisa de que haces todo lo que apuntas, pero si no lo apuntas no eres responsable de hacerlo y así con esa excusa te premian con una reprimenda diciendo que como no querías hacerlo no lo has apuntado: te han descubierto!La cosa empeora, sobretodo porque ya tienes una fama en tu oficina y en círculos cercanos y ahora la excusa ya no sirve y tienes que apuntarte las cosas delante del interlocutor para que vean como la introduces en tu sistema, aunque sea dejándola caer en la bandeja de entrada (no confundir con la papelera). La tarea ha entrado en tu círculo de responsabilidad y ya no puedes olvidarte de ella “accidentalmente” como antes.Ya no puedes procrastinar, antes cuando no eras GTDtista ni sabías el significado de esa palabra y sonaba a algo así como le hacen a algunos para que no se reproduzcan. Ahora cada vez que dejas de hacer una tarea no lo haces por omisión, lo haces por voluntad y encima tienes una etiqueta para cambiar el término pereza por procrastinar, que te hace quedar más chic.Cuando miras a tu alrededor ves el caos que forman las vidas ajenas, con sus diferentes métodos y sabiduría consiguen sobrevivir a tu vida diaria. Muchas veces te salpican e introducen el caos en tu sistema, te infectas durante un tiempo mientras intentas arreglar el desorden que han dejado. Un estropicio que como penitencia hay que soportar y volver a arreglar.
⚠ </u>
Publicado el 20090807