Minimizar el hacer

Últimamente me estoy volviendo un adicto al minimalismo, pero en su versión más extrema dentro de GTD y es que quiero reducir al máximo una de sus facetas, la que muchos proclaman como la más importante y el objetivo de cualquier persona productiva. Quiero reducir la fase de Hacer.El motivo no es la procrastinación, sino la selectiva ejecución de las acciones que realmente quiero hacer y soy la persona más adecuada para hacerlas. Este si que es un verdadero ejercicio de productividad, porque hacer, todo el mundo sabe, pero encontrar el camino para limitar esas acciones tal vez requiera un poco más de esfuerzo y quiero aprovecharlo para fortalecer aun más el resto de las fase de la productividad.Saber si uno es más o menos productivo por la cantidad de acciones que lleva a cabo, puede inducir a error. Con una mala decisión de las fases iniciales podemos llegar a realizar más acciones de las que debemos conseguir. Trabajar má(l)s sólo implicará ocupar más el tiempo y en consecuencia perderlo para elevarnos un poco más dentro de nuestro estado vital.Minimizar el hacer implica mucho más trabajo que el de delegar. Uno no puede delegar alegremente sobre las demás personas, si estas no son las más adecuadas para hacerlo o si las acciones no son realmente accionables o proyectos ocultos. Delegar puede ser una excusa para reducir el nivel de acciones, pero no es el camino.La única forma de minimizar esta fase, es otorgando mucho más énfasis a sus predecesoras. Una buena etapa de recopilación nos puede salvar de mucho esfuerzo, aunque en si mismo parece una paradoja: cuanto más recopiles más tendrás por hacer, mientras que yo quiero darle la vuelta: cuanto más recopiles, menos tendrás por hacer. Aplicando la máxima información, vamos ayudar a los procesos siguientes en la toma de decisiones, así que un papel suelto, puede ser todo un proyecto escondido, pero si barremos mejor, ese papel se convierte en un fácil desecho.Procesar es una delicia, con la papelera a nuestro lado, avariciosa de objetos muertos, me veo tentado de eliminar muchas de esas notas, documentos, objetos y demás parafernalia acumulada en su momento y ahora ha dejado de tener sentido. Aquí es donde hay que apartar los sentimientos, son objetos, carentes de emociones, de recuerdos, algo que estaba olvidado en la bandeja de entrada, toma sentido resolutorio para tal vez caer en el olvido de la papelera, o en nuestra carpeta de organización.En esta fase, desechamos gran cantidad de basura, se realiza una buena limpieza de lo que antes queríamos hacer y ahora reciclamos. Estamos minimizando el hacer mucho más allá de nuestras necesidades.Cada objeto será escrupulosamente organizado, hay que encontrarle todos sus contextos y en concreto, el verdadero que se ajustará en el momento más adecuado. Contextos erróneos, crea malas acciones y en consecuencia un malestar de nuestra etapa de procesar. Tal vez debamos ser más críticos con los contextos y ajustarnos aun más al detalle, puede que dividir mejor las listas. Organizados, seremos más efectivos llegados el momento.De nuevo el objetivo continúa siendo hacer lo mínimo posible, lo que verdaderamente tiene importancia (sin escala de valores) y debe(quiere) realizarse. Este es el camino para el buen hacer, para disminuir la cantidad de acciones a realizar y conseguir salir de nuestra pista de aterrizaje y aéreas de responsabilidades, encontrar el sentido mucho más allá del corto plazo, para poder llegar a ser mejor personas, mejor profesional.
Publicado el 20110803