Marcar el territorio

GTD es sinónimo de productividad, de realización, de control, de orden, es una apuesta segura para mejorar en todas las tareas y proyectos, eso lo tenemos todos claro o al menos los que reconocemos esas tres siglas que abanderamos cada día. Aun así el 99% de la población que ni sabe lo que es eso, aun no tiene claro cómo comportarse ante nuestros cambios. Tanto si hace nada que te has iniciado, como si llevas años en la secta, ya habrás notado todos los cambios que ocurren en tu alrededor, los cambios personales ya se reflejan de una forma constante y los demás aprecian en ti una figura estable de confianza y seguridad. Algo que no ha ocurrido de la noche a la mañana, pero poco a poco se han ido creando o exponenciando cualidades dignas de admirar.Todos esos esfuerzos son puestos a prueba a diario, una prueba continua que comienza por el ejercicio de un mismo, puliendo y mejorando su sistema, pero en mayor cantidad, inducido por las presiones externas. Uno puede dominar o controlar lo que se encuentra dentro de su ámbito, pero siempre nos encontraremos con los regalos directos o colaterales que aparecen de forma inesperada, para alterar nuestras aguas de tranquilidad.Nuestro sistemas, ya maduro, es capaz de abordar cualquier de los proyectos en el cual nos intenten enterrar, somos capaces de afrontarlos, de llevarlos a cabo y de conseguirlos de una forma razonable, abandonando los patrones convencionales propios del preGTD y por lo tanto consiguiendo con éxito su resultado en la medida que nuestras acciones se van ejecutando. Nuestro sistema lo puede todo, ahora es cuando sentimos las mallas de superhéroe ajustando nuestro cuerpo.Aún así, por muy superpoderosos que nos sintamos (humildemente hablando), hemos de poner coto a todo lo que entra en nuestro sistema. Nuestro nivel de productividad ha aumentado y somos capaces de realizar más y mejores tareas, nuestros compañeros lo saben y por eso confían en nosotros para delegarnos todo lo posible, los proyectos ahora se centran más en nosotros y repito, aunque nuestro sistema puede soportarlo, eso no implica que debamos aceptarlo.Resulta divertido, como juego de niños, ir creando acciones y proyectos en nuestra listas, para fulminarlos con una sonrisa de satisfacción una vez terminados, aun con esa adicción en nuestras vidas, no podemos permitir dejar entrar en nuestro sistema todo aquello que con plena responsabilidad no nos pertoca. Podemos y debemos rechazar muchos de los proyectos, muchas de las tareas, para dedicarnos a menesteres más importantes, por ello un punto clave dentro del GTD es crearnos un proyecto para aleccionar al mundo que nos rodea y convencerlo de que nuestra forma de trabajar, además de ser productiva y efectiva, tiene unas nuevas cualidades que no acepta el desorden existente.Si conseguimos marcar ese territorio, veremos cómo nuestro tiempo se expande y la calidad del trabajo que nos llega cambia de una forma más agradable, pudiendo disfrutar de ellos como deberíamos hacerlo. No hay que provocar a nuestros interlocutores, sólo hay que darle las pautas y guías más sencillas de comprender y de asumir, porque no pretendemos instaurar nuestro sistema en ellos, pero sí que no nos avasallen con una montaña de caos para realizar un trabajo que ellos no se han dignado. Acciones tan sencillas como acostumbrarlos:

---><div class="featurebox_side"><li>Indicarles que sólo lees el correo a determinadas horas del día, por muy urgente que sea.</li><li>Responde al teléfono para indicar que les devolverás las llamas, porque ahora no puedes atenderle, dedica un tiempo a devolver todas esas llamadas.</li><li>Indica que sólo te reúnes a determinadas horas del día, de esta forma podrás tener tu agenda bien controlada.</li><li>No aceptes un trabajo si no viene bien documentado o con referencias de contacto.</li><li>Delimita bien las fechas de los trabajos, dejando claras para todas las partes las fechas.</li><li>No existe trabajo urgente, la urgencia la otorgas tú.</li></div>
Marca el territorio, marca tus necesidades, tu esfuerzo se verá recompensado.
Publicado el 20090916