Lunes tranquilos

<div style="margin: 0px 20px 10px 10px; text-align: left; float: left;"> /gtd/images/garfield_monday.jpg<br />⚠ <small>Foto de Jim Davis⚠ </small></div> Los lunes son siempre complicados. Uno regresa del fin de semana teóricamente con las esas dichosas pilas bien cargadas, después de haber descansado y esparcido el estrés en forma de adrenalina o desparramado por el sofá, cual sea nuestra opción, siempre llegaremos a la conclusión de que dos días de descanso son escasos por cinco de trabajo.Los lunes siempre son bastante turbulentos, el apetecible regreso del guerreo es un sueño imposible y mientras nos despertamos en plena oficina a golpe de problema, comenzamos a añorar el descanso de los dos días anteriores.En algunos casos es lo contrario, son tantos los acontecimientos que ocurren en el fin de semana, los problemas, los deberes domésticos que no hay día que se esté rezando para regresar a la cotidianidad y control del trabajo. Sea cual sea nuestro caso, siempre volvemos a nuestro “dilbertiano” cubículo.El problema es la forma en la cual lo hacemos, entramos al trabajo recién salidos de la plena disputa con las sábanas y regresamos en la vorágine del día a día como si no hubiese pasado absolutamente nada. Desde el principio hemos de darlo todo, sin posibilidad a negociar un gradual nivel de esfuerzo, sumergiéndonos en problemas antiguos y nuevos que aparecen sin avisar. Desde que dejamos nuestro puesto el pasado viernes, miles de cosas pueden haber acontecido y ahora que estamos despiertos somos blancos de todo ello.Aunque el viernes, después de haber hecho la revisión semanal lo hayamos dejado todo cerrado y controlado, nuestra bandeja de entrada vacía, es posible que algún cliente, proveedor o compañero desalmado nos haya preparado (con suerte) un regalito en forma de sorpresa_sorpresa para nuestra llegada, sacándonos a bofetadas de la inopia que lleva por significado las letras lunes.Desde que fui consciente de esos regalos adornados con pomposos lazos, que esperan nuestra ingenua sonrisa de buena mañana, decidí adelantarme a ese hipnotizante tic-tac de bienvenida y establecer unas medidas de seguridad que puedan garantizar un dulce despertar de lunes.La principal regla que rige mi salvavidas es la de trabajar el domingo. Que pecaminoso suena incluso ahora que lo escribo. Durante unas horas de ese día festivo, me implico sin camisa y sin corbata en los deberes profesionales. Atendiendo de forma “desinteresada” a los asuntos que debo afrontar el propio lunes y que han logrado escapar a la revisión semanal. Con la única finalidad de crear un vacío en las primeras horas de ese día.Si, hay cosas que escapan a la revisión semanal y no es por nuestra culpa. Normalmente solemos ejecutar la revisión semanal a determinada horas y una vez terminada somos capaces de gritar orgullosamente que estamos completamente actualizados y limpios. El problema es que después de gritarlo siempre acaba por llegar un correo, una llamada, un informe, un paquete, que siempre postergaremos para el lunes, donde tal vez volveremos a procesar nuestra bandeja de entrada. El lunes, siempre hay algo nuevo esperándonos.Trabajando en festivo, además de cometer blasfemia (uno se siente hasta culpable) conseguimos prepararnos para lo que nos espera al día siguiente. Nos encontramos en un momento donde sabemos que nadie nos va a molestar y podemos recopilar, procesar, organizar e incluso hasta hacer tareas laborales en pijama desde nuestra casa.El objetivo es llegar al lunes a nuestro puesto de trabajo, sabiendo que nuestra bandeja de entrada va a estar completamente controlada, sin sorpresas, con todo lo que requería nuestra atención viviendo en nuestro sistema GTD, consiguiendo hasta dos preciadas horas de tranquilidad que podremos dedicar plenamente a nuestros proyectos. Por ello, si tu empresa dispone de acceso VPN, de extranet, de correo accesible desde el exterior, no dudes en utilizarlos y en caso de que no sea así, comienza a pedir acceso a todas estas ventajas tecnológicas que aunque parezcan que te hagan esclavo del trabajo en realidad, bien utilizadas, consiguen convertirte en una persona realmente productiva.Odia los lunes como Garfield, sin que nadie te quite la sonrisa/sueño.

Publicado el 20091109