Los proyectos ocultos
Los proyectos son esas cosas que según hemos aprendido requieren más de una acción. Son esas metas que nos imponemos para cubrir nuestro ámbito de responsabilidad, ya sea a nivel personal o laboral, son los resultados de una larga serie de pasos. Los proyectos en sí, no son más que una etiqueta con la cual agrupamos las diferentes tareas que debemos realizar, un denominador para controlar nuestro esfuerzo.Cuando añadimos un proyecto a nuestra etapa de trabajo, lo primero que haremos será buscar la tarea siguiente a realizar o una lista de tareas que hay que ir siguiendo de forma ordenada, que hemos descubierto en nuestra propia lluvia de ideas. Si el proyecto es limitado o pequeño, la lista será sencilla, si el proyecto es de mayor envergadura, la lista puede ser interminable y una lista interminable es una tentación para nuestra procrastinación.Esa lista interminable se convierte en un mar de dudas que nos puede ahogar o consumir, intentando averiguar dónde está el inicio y definiendo cada uno de los pasos, sin tener que saltarnos ninguno. Esa lista nos obliga a realizar un control bastante exhaustivo de las tareas y tal vez el tiempo dedicado a la revisión semanal se convierte en un desánimo.Por ello hay que dividir el proyecto en pequeños proyectos, con tareas más asequibles que nos permiten ir ganando pequeñas batallas que van aumentando nuestra propia autoestima. Esas victorias son los ánimos para seguir progresando en el proyecto marco. No es lo mismo ir creciendo y ver como las cosas se van finalizando, que tener una lista interminable de la cual no se ve el final.Divide el proyecto en otros miniproyectos más fáciles de realizar, algo que esté a tu alcance y vaya definiendo los logros, que vayan cargando de energías, una meta alcanzable es una motivación para superarla, independientemente del esfuerzo que tengamos que desarrollar. Los proyectos grandes hay que dividirlos, hay que encontrar los diferentes bloques de tareas y desmembrarlos para tener inicios más asequibles, inicios que nos ayuden a afrontar el trabajo sin miedos ni dudas, evitando la procrastinación. Los proyectos más pequeños son más fáciles de delegar y de esta forma intentar quitarnos el peso de toda esa envergadura.Antes de conocer GTD me ahogaba en los grandes proyectos. Intentaba inútilmente solucionarlos en uno o dos pasos, cuando realmente esos pasos no eran tareas, sino proyectos escondidos que no identificaba. Si conseguimos identificar estos proyectos podremos encontrar las mejores tareas siguientes que nos ayudaran a ir conquistándolo.
Publicado el 20090421