La perfección de los errores

Estar organizado no necesariamente significa ser perfecto. Utilizar el GTD no es una excusa para no olvidar las cosas, por que a ojos de tercero lo que parece ser una religión propia muchas veces juega en nuestra contra. Hemos de medirnos por nuestras propias metas y por el trabajo que realizamos para nosotros mismos como para los demás, sabiendo aceptar las críticas en su justa medida y racionalizándolas de la persona que nos la ofrece.Quién haya o esté utilizando GTD como herramienta de organización y haya tenido parte de éxito en el transcurso de su implantación o incluso que lo tenga como hábito, en algún momento habrá intentado contagiar los principios básicos a la gente que los rodea y ya sea con palabras más o menos acertadas, dichas lecciones habrán llegado a la consciencia de nuestro interlocutor. Con suerte, habremos utilizado las palabras correctas para hacer clic en la mente ajena o por desgracia sólo pensará que estamos un poco más locos de lo que ya se imaginaba.Estas confesiones de profeta, no son sólo una guía para alimentar a nuestros vecinos con un camino que vemos como el más correcto y que nos ha traído multitud de beneficios. Esos mandamientos que compartimos, llegarán a interpretarse como aire en una brisa de conversación o como una losa en plena crisis, por que lo que a veces nosotros entregamos como un regalo en forma de ejemplo, se puede convertir en una daga afilada capaz de ser devuelta en plena espalda.Quién de los que está utilizando GTD no habrá escuchado la quisquillosa frase: “¿pero no que estabas organizado?”, “¿Pensaba que te lo apuntabas todos?” “Lo que estas utilizando para organizarte no te está sirviendo, sino no hubiese olvidado tal cosa.” Estas frases punzantes propias de la ignorancia del método sólo intentan hacer mella en nuestra moral y sistema, para sembrar la duda de la imperfección de la cuál somos creyentes como raza humana que nos preciamos.A veces, esas frases llegan a doler, desmoralizar e incluso replantear nuestros sistemas. Son esos momentos cuando vemos que no somos perfectos y que tal vez existan fisuras en nuestra forma de recopilar, procesar y organizar. Nos dejamos envenenar por la autoculpa de haber dejado escapar las cosas y explorar el por que no apuntamos o por que no revisamos correctamente, dejando escapar las tareas entre nuestras manos.Si has tenido uno de estos bajones y lo has podido superar, tal vez hayas marcado una muesca más en tu coraza, una nueva lección aprendida en busca de una perfección que no existe, por que si algo hay que tener claro, es que buscar la perfección es una de las pérdidas de tiempo más absoluta. La perfección tiene diferentes escalas de valores subjetivas e intentar complacerlas todas es tarea inútil. Por ello, si tienes todas las tareas claras, si vas a cumplir todos los objetivos que te has marcado, esa será tu única perfección, la del esfuerzo bien hecho.Si alguien intenta herirte o atacarte con tus propias herramientas, es por que no sabe que fallar es humano y aprender de ese error es tarea normal para todos, ya sea con método o sin método, sólo la burlesca actitud para mellar tu moral es síntoma de no haber entendido todos los beneficios de los cuáles tu si que disfrutas y que él apenas llega a conocer. Tus límites humanos son comparables a los de los demás, no dejes que te empujen a la perfección y trabaja o desarrolla tus tareas con la entereza y finalidad para las cuales las has creado, el proyecto seguirá el camino que tú has marcado, mientras esté bajo tu poder o tu revisión.Errar y olvidar son perfectamente compatibles con GTD y es una de esas tareas inesperadas que nos ocurre a diario, aprender y seguir progresando es lo que nos mantiene con el método, siempre alejando las críticas constructivas que intentan burlarse de todos los beneficios que hemos obtenido mientras aplicábamos los cinco pasos. Si somos conscientes de esos beneficios, somos conscientes de nuestra fuerza interior.
Publicado el 20090511