GTD no es para ti
Efectivamente, GTD no es para todos. Admitámoslo. No todo el mundo puede ser productivo o en su defecto quiere serlo. No todas las personas disfrutan de una vida profesional y personal donde pueden aplicar las lecciones de la productividad personal y ver reflejado los frutos de una metodología que sólo pueden disfrutar ciertas clases sociales.La productividad personal, sólo debe utilizarse en puestos profesionales muy específicos, aunque algún que otro loco intenta llevarlo un poco más allá, rebasando el límite de la vida personal. Centrémonos en lo que nos dice la lógica, productividad algo que suena a trabajo, incluso con tintes de coaching, más etiquetas sociales para algo que no debe estar al alcance de todos.Por poner un sencillo ejemplo: una ama de casa no necesita para nada la productividad personal. Quien puede imaginar que técnicas tan especializadas en el mundo corporativo con palabrejas como: archivo, pomodoro, regla de los dos minutos, proyecto, cosa, delegar, pueden estar dentro de su ámbito diario.Un ama de casa cuando va al mercado no necesita ser productiva. Cuando está en casa haciendo las tareas domésticas no necesita ser productiva. Cuando lleva o recoge a los niños del colegio sigue sin necesitar la productividad. Cuando va al médico para la receta de los abuelos, la productividad se queda en la oficina del empresario. Cuando está encerrada en la cocina tampoco necesita la productividad personal.Obviamente crear lista de siguientes acciones, de proyectos, de “Algun día/quizá” o disponer de una agenda, de un archivo, todo eso no cabe en su vida. Sus tareas mundanas no necesitan de una recopilación, de un procesamiento, de una organización y mucho menos de una revisión semanal. Su vida consiste en hacer, hacer, hacer y hacer. Es una máquina perfecta para hacer y su cabeza difiere de las demás personas que realmente si necesitan disponer de un control mucho más exhaustivo de la productividad personal.¿Organizarse? ¿Para que necesita organizarse una ama de casa? Todo está en su cabeza, dando vueltas y encajando las prioridades, perdón, las mundanas y terrenales prioridades que hacen de su día a día algo tan aburrido que no puede compararse con la vida de un alto ejecutivo. Sus tareas son minucias en comparación de los perfiles. Unos dirigen el mundo y otros se encargan de rellenar la nevera. Unos dirigen empleados mientras otros se pelean para que se vistan los niños. Unos tienen reuniones con colegas ejecutivos, mientras otras sólo asisten a hablar con la proferosa.No sé, tal vez la importancia de los proyectos y de las acciones las otorga cada uno bajo su propio prisma y releyendo este texto, tal vez distingo muchas más similitudes que distancias. Porque si antes decía que productividad sonaba a empresa, su compañera “personal” suena más al individuo, al ser que es capaz de transformar lo que hace en cada entorno en algo productivo.La productividad personal no es más exclusiva que lo que uno decida que así sea. No hay que ver el tipo de trabajo que realiza la persona, ni el contexto donde se mueve. Sólo hay que fijarse en la persona que es capaz de transformar las herramientas en lo que ella necesita, el método estará siempre ahí, para desarrollarlo.La productividad personal, entonces, también es para ti.
Publicado el 20110103