Exceso de confianza
Normalmente cuando delegas una tarea, siempre es porque has descubierto que tu no eres la persona adecuada para hacerlo o que estas demasiado ocupado para hacerla y optas por que otra persona realice el trabajo. Delegar es todo un acto de confianza y de honestidad, pasando el desarrollo de las tareas a lo desconocido pero estableciendo un lazo de confianza entre los interlocutores.Uno tiene que saber a quien delega y que es lo que delega, todo un arte laboral, siempre y cuando se delegue de una forma ética y no delegando marrones. Siempre hemos de encontrar la persona con disposición y capacitación para que pueda realizar la tarea con todas la herramientas necesaria, incluso ofreciéndole un abanico de herramientas.Aun así, delegar no significa olvidarse de la tarea, si no que pasa a un segundo paso dentro de nuestras listas y pasaría a formar parte de la lista de delegación. Una lista que igualmente hemos de revisar de forma periódica dándole la importancia que se merece, tal como si la tarea la estuviésemos realizando nosotros mismos, por que al fin y al cabo delegamos un trabajo, no la responsabilidad. Por ello es vital seguir las mismas pautas y si cabe aun, establecer diferentes puntos de control extras a los ya conocidos.Y escribo todo esto con efecto de causa, pues he sido víctima de mi propia confianza sobre los demás relajando el propio sistema de alerta por algo más flexible que lo único que ha hecho ha sido meterme en más problemas. La tarea que he delegado no se ha realizado con la perfección que debería y la consecuencia ha sido una falta de información que ha afectado a la consecución de la misma y por lo tanto a una perdida de profesionalidad por mi parte, por que no olvidemos que la responsabilidad continua siendo mía.De este trabajo “mal acabado” va a salir una lección bien aprendida, la confianza tiene que limitarse y controlarse con un buen cordel, para estirarla cuando intenta escaparse y de esta forma conseguir dominar todo lo que está pasando y deja de pasar. Cuando uno tiene unos niveles altos de calidad y de seguimiento, la relajación de esas variables sólo consigue mermar su propio trabajo, su reputación y autoestima. Eso es lo que he conseguido por no realizar el seguimiento como suelo hacerlo, dejándome seducir por la confianza y por la buena fea de los demás, si deben culparme por los errores que sea míos, pero no me gusta asumir los de los demás, por ello, la culpa es sólo mía.Esto no va a impedir que siga delegando, lo único que me alecciona es que los niveles de seguimiento tienen que ser para todos iguales, sin importar el nivel del círculo de intimidad que se encuentren en relación con mi vida. No me mal interpretéis, no busco la perfección, sólo deseo que las tareas se realicen de la mejor forma posible y correctamente. De momento, tengo un problema que asumir y nuevas alertas que preparar. No os confiéis mucho.
Publicado el 20090724