El estrés colateral de GTD
Siempre que hablamos de GTD todo son ventajas y beneficios, todo consiste en poner en práctica un sentido común y unas pautas que nos permiten limpiar nuestro trabajo diario, dejando espacio para la creatividad y para el crecimiento personal. Nos estamos convirtiendo en una persona productiva y la experiencia nos permite gestionar y realizar cosas que antes eran impensables.GTD te ayuda a minimizar el estrés conocido y mundano, ese que venimos experimentando en el paso del caos o de un método de productividad más personal, al siguiente nivel de la productividad bien entendida y desarrollada. Tomamos el control de nuestras necesidades y de las ajenas, con lo cual entendemos el estrés que tenemos y somos capaces de reducirlo.Existe un estrés conocido y superado antes de aplicar la productividadpersonal, ese estrés no nos engañemos, no se elimina, pero si disminuye hasta niveles prácticamente irreconocibles. Al ganar confianza, al ganar control, al ganar proactividad el estrés disminuye, ganamos en todo, pero de nuevo no podemos caer en engaño, el estrés no desaparece.Con GTD generamos un nuevo control y en consecuencia unas nuevas experiencias que antes no experimentábamos y desconocíamos, con lo que estamos generando un nuevo nivel de estrés que antes desconocíamos, se escapaba y ahora lo vemos más latente. Es el estrés colateral de aplicar un método de productividad.La diferencia del primer estrés con este segundo es que somos mucho más críticos con nosotros mismos y dónde antes estaba el desconocimiento y la pura procrastinación, ahora nos encontramos con una herramientas para gestionar todo ese nuevo estrés y canalizarlo de forma que podamos tenerlo controlado.El estrés es una sugestión de nuestra mente y mucho más al detalle es un fallo dentro de nuestro sistema de organización, dónde hay piezas que crean un desconcierto e inseguridad. El mayor estrés que se crea, dentro de la productividad personal es en el momento de delegar las tareas. Donde de forma momentánea perdemos el control de la acción y esta pasa a otro flujo de productividad, en el noventa y nueve por ciento de los casos, no compatible con nuestro sistema de productividad.Es en ese momento cuando nace un fuerte instinto de conservación de la tranquilidad ante lo desconocido de delegar. Si nuestro sistema está bien ajustado habremos delegado correctamente a la persona más adecuada, dentro del abanico de posibilidades que podemos delegar. Obviamente, dicha persona no tiene nuestro código de conducta y su forma de actuar ante las acciones y los proyectos variarán de los resultados que nosotros deseamos.Por ello, para minimizar este estrés colateral, no hemos de trabajar el doble y mucho menos asumir el trabajo de los demás, pero sí que debemos crear nuevos puntos de control y los indicadores necesarios, como para perder el dominio de la acción, pero no del estado de la situación.Hemos de ser consecuentes con esta nueva forma de estrés que nace desde nuestro interior, hemos de ser capaces de canalizarla con las propias herramientas de nuestro sistema de productividad. Si fallamos con este estrés colateral es porque estamos fallando en la aplicación del método y sólo somos capaces de utilizar parte de él. Por ello, esta segunda fase de estrés nos puede ayudar a mejorar como indicador, al casi perfeccionamiento.
Publicado el 20110504