Dos mundos
Cuando uno piensa en la productividad, el primer pensamiento siempre es empresarial, siempre es de negocios. La productividad es algo que surge después de realizar una acción, es el producto de un esfuerzo mecánico o de concentración. Algo que nos reclama al máximo de nuestros limites. El trabajo, el esfuerzo, la concentración, todo eso se da en el ámbito profesional, pero ¿que pasa con la productividad en el ámbito privado?La productividad no es exclusiva del mundo laboral y quien así lo piense está limitando parte de su vida, por que el estrés se forma en muchos entornos y en la propia casa también se genera un estrés distinto, pero se genera. Si uno es productivo laboralmente, extrapolarlo al círculo personal es solo alargar un poco más las rutinas y hábitos. No se requiere mayor esfuerzo.No se puede separar lo profesional de lo personal, puedes marcar una línea divisoria para conservar un poco la calma entre ambos mundos, pero si se quiere ser realmente productivo ambas vidas deben mezclarse, imponiendo la más lógica en cada momento, mezclarlas para ir avanzando en cada proyecto. Una vez que tienes un teléfono a mano lo que hay que hacer son las llamadas, independientemente del motivo. Cuando pensamos en lotes, cuando pensamos en agrupar las tareas por su categoría es cuando nos convertimos en productivos. Tanto si estamos en casa, como en la oficina.Fusionar ambas vidas siempre ha sido reprimido por directores, gerentes, jefes y demás mandos con poder para sesgar este tipo acciones. Al trabajo se viene a trabajar, no hacer llamadas personales. Al trabajo se viene a trabajar, no a conectarse a internet. Este tipo de decisiones lo que hace es que la gente sea menos productiva y limite sus tareas por los limites físicos del lugar en el cual se encuentran y sobretodo, buscar otras alternativas para saltarse esa restricciones y por lo tanto rompiendo con la productividad natural. Nuestras jornadas laborales no son de ocho horas, nuestras vidas se mezclan en formas que a veces no podemos ni controlar, ni limitar, la oficina es nuestra casa, nuestra casa es la oficina y poner los límites solo hace que imprimir un pensamiento retrógrado que nos impide crecer, evolucionar y como no, ser más productivo.El mundo privado y el laboral deben mezclarse, debemos realizar los mismos hábitos en casa para continuar con nuestra tranquilidad mental, si no lo hacemos y dejamos que nuestros proyectos personales se separen y se descontrolen, lo único que hacemos es autoengañarnos. Uno es productivo, cuando es capaz de concentrarse en las tareas que le corresponden en cada momento y no sentir como de improviso aparecen pensamientos privados o laborales que no sabemos por que están llamando a nuestra mente en ese mismo instante.Atrévete a mezclar ambos mundos.
Publicado el 20090320