Doble filo
GTD nos enseña a mejorar, a hacernos más productivos, a convertir nuestro día a día en lo que realmente importa, valorando mucho más las acciones que desempeñamos. Crea una ética personal y profesional admirable y desconocida, que pronto traspasa las barreras de aquellos que nos rodean para vernos de una forma muy diferente a lo que estamos acostumbrados. No voy hablar de todas esas bondades que largamente llevamos utilizando y recreándonos en ellas a lo largo de todo este weblog y lo que muchos de mis compañeros han hablado en sus respectivas casa.La utilización del GTD es una salvación, pero a su vez se puede convertir en un arma de destrucción que pocos son capaces de utilizar, algo así como las tres leyes de la robótica de Asimov. Si entendemos GTD como una herramienta facilitadora de la productividad, seremos capaces de lograr y saborear todo lo aprendido. Si entendemos GTD como un arma, podemos utilizarla para vulnerar y atacar sin piedad a todo aquello que esté en nuestra voluntad.Pensad en todas esas cosas inofensivas que hemos aprendido. Pensad en todas esas cuestiones éticas que hemos ido asumiendo. Pensad en lo bueno que nos ha reportado y ahora echad una mirada a todos los que os rodean, sumidos en su kaos diario o en su estilo de organización, mirarlos y verlos correr jugueteando con su adrenalina, con su multitarea, con sus ansias, juntar todo eso en una mala tarde y tal vez os sintáis como Michael Douglas en “Falling Down”En nuestro arsenal disponemos de todas las armas necesarias extraídas del inocente libro creado por David Allen, son herramientas para la paz, son buenas guías para afrontar la vida y el trabajo, confluirlas en un estado de bienestar o tal vez son herramientas de defensa para utilizar en caso de sobre exposición al kaos que nos rodea. ¿Es bueno? ¿Es malo? ¿Es una ayuda? ¿Es un arma? ¿Cuál es tu nivel de ética en este momento?El razonamiento correcto sería para ayudarnos a afrontar la vida o el razonamiento incorrecto sería para ayudar a desconcentrar la vida de los demás. La cuestión no es quedarse indiferente ante esta valiosa información que hemos asumido en nuestro interior, por que aunque nos ayude como persona tal vez otros la estén utilizando en nuestra contra. ¿Es posible sentirse atacados con GTD? Obviamente si. ¿Nuestra ética y el cambio personal que hemos sufrido nos obligan a no utilizar las lecciones contra los demás? La respuesta sigue siendo si. ¿Vivimos en un Mundo Feliz o en 1984? Aquí ya debes responder tú.La posesión de la información no significa utilizarla. Siempre me ha gustado esta frase. El problema son las noches como estas, dónde uno se siente malo y junta fertilizante con periódico, gasóleo y algodón, ingredientes completamente inofensivos por separado, como el libro de David Allen, un sinfín de capítulos de ayuda personal, pero ¿Ayuda para qué?GTD no es sólo un método para ayudarnos a mejorar, quien así lo vea puede que no tenga todos los paradigmas. GTD es también un arma. Allá cada cual con su conciencia.
Publicado el 20091214