Cuestión de semántica

Dentro de la productividad personal, uno de los factores que más influye en conseguir cambiar nuestros hábitos es la fuerza interna que destinamos a convencernos de lo que realmente queremos hacer. Para ello, con la experiencia, me he dado cuenta que la semántica tiene un potencial incalculable. Simplemente cambiando algunas palabras de nuestro vocabulario podemos enfocar todo nuestro cuerpo y mente en conseguir todos los objetivos que nos propongamos, muestra de ello son las listas de "Algún día / quizá".Una de los verbos que hay que cambiar es la obligación de ⚠ <b>deber⚠ </b>. Utilizar ese verbo implica una obligación y por lo tanto una lucha interna a no realizarlo: "Debo sacar la basura", "Debo llamar a mi responsable para preguntarle cual es la mejor opción", "Debo ir al gimnasio". Todas esas situaciones implican obligaciones y al mismo tiempo una escapatoria autoexculpante que nos salvaguarda como rebeldes ante un mandato obligatorio. Nuestra mente es reacia a desatascarnos de esas situaciones que normalmente nos causan apatía, pereza y en definitiva procrastinación.Para conseguir cambiar nuestra mente hay que intercambiar el verbo deber por querer. Este nuevo verbo trae unas consecuencia positivas a la acción, querer es voluntarioso y resolutivo. "⚠ <b>Quiero⚠ </b> sacar la basura" y al mismo tiempo nos llega a la mente la razón por la cual queremos realizar la acción. "⚠ <b>Quiero⚠ </b> llamar a mi responsable para preguntarle cual es la mejor opción" y la mente ya se dispara con posibles alternativas de esa conversación. "⚠ <b>Quiero⚠ </b> ir al gimnasio" porque voy a perder estos kilos de más. Un simple verbo cambia radicalmente la forma de percibir una acción y la predisposición de nuestra voluntad.Uno de los errores más comunes que estoy intentando cambiar es llamar a las cosas ⚠ <b>tareas⚠ </b>. Antes de conocer el sistema de productividad orientado al contexto, tareas era un buen nombre para las cosas que debía hacer. Con la experiencia comprendí que las tareas era una forma de buscar la procrastinación. Llamar a las cosas por tareas me recuerda a algo que debe hacerse, un pendiente que tenemos olvidado y debemos sacarnos de encima. Tarea suena a carga y por ello he querido cambiarlo por la palabra ⚠ <b>acción⚠ </b>. Acción permite un desarrollo de las cosas, una continuidad, una sinergia entre lo que pensamos y como lo llevamos a la práctica. Una acción no deja lugar a que la mente se defienda, a que busque la manera de evitar realizarlo, proactividad versus reactividad. Buscar la predisposición de la mente para afrontar aquello que debemos hacer y que al final queremos hacer.Finalmente algo que he apartado de mi vida es el ⚠ <b>tiempo⚠ </b>. Ya lo he dejado escrito en muchos de mis artículos. El tiempo, esa constante que nos persigue y que no podemos cambiar bajo ninguna circunstancia y que nos sirve de excusa para esas acciones que no hemos realizado. El tiempo se queda ahí, como algo meramente anecdótico. Hemos de buscar y potenciar el ⚠ <b>contexto⚠ </b>, donde estamos y que podemos hacer en ese momento. Una buena gestión de contexto nos garantiza un éxito en la productividad personal. Este es un cambio de paradigma y un rechazo frontal cuando intentas aprender la productividad personal. Hay que eliminar la frase: "No tengo tiempo" ya que tienes todo el tiempo del mundo.Cambiar deber por querer, tarea por acción, tiempo por contexto, pequeños detalles semánticos que nos empujan o nos retraen en los quehaceres. Te invito a que pruebes a cambiar tu vocabulario y detectes en el ajeno todas estas sutilezas.
Publicado el 20101217