Confrontar la información
El ser humano es por naturaleza curioso, siempre le ha gustado averiguar y obtener todo tipo de información que puede o no utilizar, que le puede servir en alguno de sus ámbitos, laboral o personal o simplemente por el hecho de querer estar más informado. La información es esa poderosa herramienta que nos llega por multitud de canales y cuyo contenido es de lo más variopinto. Entender esa información y darle el valor que le corresponde no es un trabajo al cual estamos acostumbrados.Feeds, papel, emails, portales, blogs, televisión y como no, la propia persona son generadores de información a mayor tamaño. Estos son los canales más habituales que tenemos a nuestro alcance, herramientas que filtramos según nos convenga que entren en nuestros gustos y necesidades, es tal el tamaño que absorbemos que aun así nunca tenemos limite.El problema de todos estos canales es el nivel de confianza que establecemos con ellos, la veracidad de la información que nos facilita nos permitirá realizar mejores decisiones o variará nuestro estado de ánimo. El poder de una noticia sobre nosotros no es algo que tengamos muy presente y nos sometemos inocentemente a sus palabras con él único sentido de creer a pies juntillas lo que ella dice.Ese es nuestro error. La confianza que establecemos con lo desconocido o en el peor de los casos con nuestro mayor conocido, otorgándole pleno derecho a su conocimiento y dejando nuestra hormiguita de la curiosidad bien encerrada. Es la curiosidad de saber la que debe mover la autocomplacencia para despertar el interés de confrontar la información, obtener esa segunda o tercera opinión que nos aclare realmente la información, de esa forma obtendremos la realidad más objetiva y los detalles verdaderos.Somos conscientes de que cada persona vive las situaciones de diferente forma y transmite la información de la manera que él cree más conveniente, tal vez omitiendo detalles, pero en definitiva haciéndonos llegar la información que nosotros interpretamos y valoramos dependiendo del grado de confianza. Esa confianza es la comodidad en la cual nos asentamos y desafortunadamente en poco casos somos capaces de buscar el otro punto de vista que nos hará saltar de nuestro paradigma. La misma información hay que obtenerla por diferentes canales. Esos canales son los que nos darán realmente el contenido de la información y veremos cómo esta puede cambiar y nos hará cambiar a nosotros o se mantendrá intacta para disponer de ella como discurso o arma ante el entorno.Es el momento de incorporar el hábito de confrontar la información, de obtener toda la verdad que a veces se nos niega por caprichos involuntarios, por planes maquiavélicos, si no estamos en poder de toda esa objetividad no seremos capaces de tomar las decisiones más correctas, nos dejaremos llevar por sentimientos y tenderemos a prejuzgar antes que a valorar. No importa con quien tengas que hablar para obtener otra versión, sólo tienes que hacerlo. Esta sencilla acción te otorgará integridad e imparcialidad, un minúsculo hábito que imprimirá más atributos a tu personalidad.
Publicado el 20090424