Armonía en la casa

e pasas todo el día en la oficina, reuniones, viajes, correos, llamadas, informes, picar código. Todo el día concentrado o estresado, rodeado de papeles, carpetas, el sonido de un teléfono que suena, la impresora que escupe papeles, las charlas de los compañeros y cuando todo eso termina y llegamos a nuestra casa ¿con que nos encontramos? Con otro campo de batalla.Nada más abrir la puerta me encuentro con el saludo de mi adorado Lucca y uno o dos juguetes repartidos solitarios en el recibidor y el pasillo. Consigo colgar el abrigo en el colgador abarrotado, demasiados abrigos en el colgador en plena primavera. Camino del salón tengo que correr para ganar a una pelusa como del antiguo oeste, una okupa que no paga alquiler y no se de donde ha salido. Llego al salón y lo encuentro inundado de colores, Lucca está dibujando, recortando y enganchando con celo. La mesa está llena de papeles, cajas, revistas y potingues de mi esposa y en mi habitación hay dos cargas de secadora por doblar y planchar.En ese delicado momento a uno le entran ganas de coger las llaves para irse a un hotel, pues otra forma de estrés comienza acumularse peligrosamente, viendo como la casa está completamente desordenada, todo desparramado y por hacer. La casa parece estar en contra de mí y el mal humor está subiendo de forma alarmante. Hay que tomar las riendas, hay que evitar traspasar esa delicada línea.Por ello lo primero hay que organizar una lista de todo lo que es necesario hacer. Apuntando en una lista única todas las tareas a realizar para salvaguardar nuestra propia humanidad. Todo hay que hacerlo en un tiempo record, pues la ducha, la cena, los mimos antes de ir a dormir es algo que no se puede evitar, costumbres que son necesarias para la monotonía de un niño de tres años. Conseguir que la casa vuelva a estar limpia y organizada es una cuestión prioritaria para mantener un buen equilibro, saber que estas a gusto en tu casa, tener una sensación de comodidad y descanso después de una jornada de trabajo es conseguir que nuestra mente se relaje, conseguir que descienda nuestro nivel de estrés hasta conseguir poder preparar la cena con naturalidad, disfruta del baño con tu hijos, dejando los enfados atrás.Mantener organizada y limpia tu guarida, es obtener una mayor calidad de vida y hacerlo uno mismo implica realizar tareas sencillas, sin esfuerzos mentales que permiten relajar nuestras ideas para que nuestro cuerpo encuentre la calma. Las tareas domésticas nunca son gratas de hacer, pero si las utilizamos como trabajos mecánicos podremos darle a nuestras pocas neuronas un refresco que seguramente agradecerán.
Publicado el 20090330