Apunta las cosas
No me canso de repetir: “apunta las cosas”. Allá dónde voy siempre tengo algo con que anotar, algo para dejar constancia de mis pensamientos, mis futuras tareas, ideas de esas locas que aparecen esporádicamente y desaparecen para no recordarlas jamás. Apunta las cosas en ese momento o prepárate para olvidarlas para siempre, en el mejor de los casos, pues seguramente volverán a aparecer revoloteando por tu cabeza.Apuntar no es un signo de debilidad como alguno me ha comentado: “si apunto las cosas parece que no tengo memoria para acordarme” o la famosa frase “yo lo guardo todo en mi cabeza por que va siempre conmigo”. Admito, y que esto no salga de aquí, yo antes era uno de esos. Utilizaba mi cabeza para guardar todas las tonterías imaginables, me hacía ser un ente superior cuando asistía a las reuniones simplemente como oyente, escuchando lo que decía e intentando recordar las cosas más importantes. Obviamente, estúpido de mí, llegaba a perder el noventa por ciento de lo importante. La cabeza es una herramienta imprevisible que nunca deja de sorprenderte y muchas veces la sorpresa no es agradable.Coge algo para escribir y un trozo dónde escribir y toma nota. Es una buena costumbre en esta época de 101 teclas, dónde los dedos vuelan ágiles sobre el teclado, olvidando las lecciones de caligrafía que hacíamos de pequeños, letra ligada nos decía, cuando nosotros ya comenzábamos a escribir con letra de imprenta. Siempre queremos estar un paso por delante de lo que realmente necesitamos y escribir las cosas es una de las cosas más importantes.Sabiendo que los pensamientos son efímeros y pasan cual tren de mercancías silbando por nuestra mente, mostrándonos vagón tras vagón todas nuestras ingeniosidades mezcladas al libre albedrío: ahora pasa lo que tengo que comprar esta tarde, ahora me acuerdo del trabajo que tengo que entregar, me pica el pie, este tío de delante no se ha peinado, hoy creo que no me afeitaré, cuanto ha crecido mi hijo, tengo hambre,… un sin fin de razonamientos ilógicos que normalmente no prestamos atención, salvo aquellos que son merecedores de nuestra atención, que intentamos captar repitiéndolos varias veces para que queden grabados de forma temporal en nuestra conciencia y en el momento de necesitarlos, poder reclamarlos. Un autoengaño más de nuestra ineficiencia. Si tienes que recordar algo, apúrate a coger un elemento para escribir y un trozo de papel y anótalo, no pierdas el tiempo en técnicas de memorización por que no todos somos capaces de dominar nuestras mente como nos gustaría, pero ella si que es capaz de marearnos hasta los niveles subconscientes.Un escrito en un papel, refleja algo perdurable en el tiempo, que reclamará nuestra atención en un futuro inmediato. Que tal vez aparezca otra vez por nuestra mente, pero de la mano irá acompañada de la frase “si, lo tengo anotado”, hasta que ya no volvamos a escuchar su pasos y comprendamos que escribir las cosas es un de los mejores hábitos para recordar.
Publicado el 20090407