Vidas separadas
Los viernes son esos días dónde los problemas deben terminar y otros deben comenzar, aunque ese es un pensamiento bastante limitado, porque siempre hemos pensado que el viernes es el principio del descanso y del relax, cuando realmente lo que hacemos es postergar unos problemas para continuar con otros tipos de problemas. La oficina deja paso al ámbito personal y todos aquellos proyectos que hemos aplazado desde la semana pasada vuelven a tomar vida.Comenzamos con esos pequeños arreglos domésticos, esas compras que postergamos por “falta” de tiempo, salidas y excursiones para aliviar la mente y liberar el cuerpo, todas esas cosas que necesitamos explotar en un tiempo propio y del cual no nos pagan por hacerlo, porque en estos momentos somos dueños de nuestro tiempo o al menos creemos serlo al estar subordinados por nuestros hijos y parejas.Tenemos dos vidas que disfrutamos independientemente la una de la otra, separándolas para negarlas y a veces incluso para esconderlas, con lo que conseguimos encerrar las tareas en espacios de tiempo, para que su vida se coordine con nuestras acciones actuales, olvidando aquellas que por la responsabilidad del momento pertocan a la otra parte de nuestra vida. Este esfuerzo mental bloquea nuestra fidelidad y a veces nos hace dudar de nuestra ética.La línea tangible está bien clara y nos ocupamos constantemente de que así sea, por ello reaccionamos de forma negativa a la idea trasgresora de traspasar esa línea, de llegar a realizar una simbiosis de nuestras dos vidas, para obtener un único resultado que desconocemos, pero que nos fortalecerá como individuos. Intentar pasar esa línea incluso está penado socialmente, utilizar una vida profesional dentro de la vida personal es tachado como exceso de trabajo o incluso de no tener vida personal y si lo hacemos al revés es como si estuviésemos robando el tiempo de nuestra empresa o clientes, abusando incluso de sus recursos.Este es un mensaje que nos llega desde lo más alto de la jerarquía empresarial, arraigada en el pasado, en la cadena de mando y nosotros mismos transmitimos por temor a la rebeldía de los esquemas predefinidos. Dos vidas, dos esquemas, dos formas de llevar las cosas sin mezclarlas en lo más mínimo para que nuestra propia cordura no trasgueda los estándares impuestos.Así que aquí hay dos sencillas y lógicas opciones, separar ambas vidas dejando las cosas aparcadas y retomándolas en el tiempo que les corresponde o aprovechar cada instante, independientemente de nuestra situación, para hacer que nuestros proyectos avancen en los momentos que podemos y debemos dedicarle tiempo, porque en definitiva, los proyectos y las tareas siempre van a estar ahí para ser abordadas en el contexto más adecuado.Nosotros decidimos que podemos hacer en cada momento y separar la vida profesional de la personal no es más que una decisión impuesta , hasta que no reconozcamos esta limitación todos nuestros proyectos vivirán en un tiempo limitado, arrancando y parando con todo el estrés que eso significa para nuestra ya maltratada doble vida.
Publicado el 20090508