Tomar el control de la vida

Mi vida no era un desastre, pero estaba rozando prácticamente el delirio. Era de los que saltaba de urgencia a urgencia y me movía con desespero entre el olvido de las cosas y las excusas para procrastinar con absoluta profesionalidad. Mi dedicación a las tareas era la justa y el factor suerte influía bastante en ello o al menos así quería verlo.Este es un testimonio real, de esos que sueles leer en los libros, de esos que dices que nunca son reales y que se los inventa la editorial para vender más, un testimonio que suena a anuncio de detergente, pero que aquí lo firmo y muchos de los que me conocen pueden ratificarlo.Decidí tomar el control de mi vida. Decidí que estaba en un momento lo suficientemente caótico como para dejar mis responsabilidades de lado, encontrar un camino que me permitiese disfrutar de lo que soy, de lo que he creado, de lo que quiero, ampliando mis sueños y compartiéndolo con las personas que están más cerca de mi.No fue fácil, no voy a negarlo y aun estoy aprendiendo a hacerlo, pero en ningún momento me he dejado desfallecer, he visto lo que era, he visto en lo que me he convertido. Han habido momentos en los cuales he flaqueado, drogado por la propia complacencia de engañarme, de mentirme, de volver a vendarme los ojos siendo ajeno a la realidad. Pero han sido caídas propias del combate, el suficiente apoyo para volver a levantarse y encontrar las energías, las ganas de seguir progresando, que seguir queriendo ser más.La vida, continua y es sólo nuestra. Por eso, hay que tomar plenamente el control de ella, no dejar que nada nos supere y seguir batallando sin limite, con infinitas armas y si no las hay, tener la suficiente inventiva como para crearlas. Somos capaces de ellos.¿Por qué escribo todo esto que suena a libro de autoayuda? Porque la vida va pasando, se va consumiendo y muchas veces somos simples observadores de la misma, sin derecho a actuar en ella y eso, aunque sea una situación placentera, nos impide obtener nuevos goces y metas que nos están esperando.Por dejadez, por falta de autoestima, por ignorancia, por pereza, sea cual sea la excusa válida que resuena en la cabeza es una idea equivocada, es un pensamiento que nos complace y nos consume lentamente. Hay que tomar el control, ser valientes y afianzarnos sin dejar pisotearnos. A mi me ha ayudado GTD, ha fortalecido mi mente, mi visión, mi forma de ver las cosas. GTD me ha devuelto parte de la vida que ni sabía que tenía. Me ha servido de excusa para profundizar en temas personales, avanzar profesionalmente, es ser una herramienta perfecta para mi mismo, controlando lo que quiero en cada momento.Toma el control de tu vida. Así te lo escribo. Establece tus necesidades, tus objetivos, tus sueños, tus proyectos, tu forma de ver las cosas. Un lápiz, un papel y tu mente abierta sin miedo para verlo todo con claridad. Exprésate contigo mismo, en la seguridad del anonimato y comienza hacer acciones para reconducir todo eso que has escrito. No hay nada más hermoso que ver como los sueños se van desarrollando, ver como el futuro imposible se vuelve presente, con pequeñas acciones, con pequeños gestos sin importancia, sin grandes esfuerzos.Una lista de proyectos, unas acciones inminentes, una planificación del futuro, reconduce lo que tu quieres de lo que esperan los demás, céntrate en lo que puedes hacer por ti, sin dejar influirte ni por ti. Busca todo aquello que tengas en tu mente, inacabado, por empezar. Ordenalo y ponle nombre, desecha aquello que no te sirva. Hazlo realidad, es más sencillo de lo que imaginas. No olvides, repasarlo, volver al principio de uno mismo, empezar a diario con la suerte de casi tener el trabajo completamente acabado.Toma el control de tu vida, para mi la excusa fue GTD. ¿tu que excusa necesitas?
Publicado el 20100517