Sed de información
<div class="rbroundbox_y"><div class="rbtop_y"><div></div></div><div class="rbcontent">!! - ¿Sabes, Sócrates, lo que acabo de oír sobre uno de tus discípulos?- Antes me gustaría que pasaras la prueba del triple filtro. El primero es el de la ⚠ <b>Verdad⚠ </b>. ¿Estás seguro de que lo que vas a decirme es cierto?- Me acabo de enterar y ...- ... o sea, que no sabes si es cierto. El segundo filtro es el de la ⚠ <b>Bondad⚠ </b>. ¿Quieres contarme algo bueno sobre mi discípulo?- Todo lo contrario.- Conque quieres contarme algo malo de él y sin saber si es cierto. No obstante aún podría pasar el tercer filtro, el de la ⚠ <b>Utilidad⚠ </b>, ¿me va a ser útil?- No mucho.Si no es ni cierto, ni bueno, ni útil, ¿para qué contarlo?<p align="right">http://www.academiasocrates.com/socrates/dialogo.php
</div><div class="rbbot_y"><div></div></div></div>Vivimos sumergidos en la información, ya sea a través de la propia web, como a los medios habituales en soporte televisivo o papel. Incluso la propia máquina de café se convierte en un canal de comunicación válido de nuestro círculo más íntimo. Sin quererlo nos vemos informados de todo aquello que tanto nos interesa, como de la información más redundante. Somos voraces consumidores, pasivo y activos.No existe límite para nuestro deleite y somos capaces de mezclar los conceptos, así como de utilizar la información para nuestro propio beneficio o consecuencias. La información llega a nosotros, sin poder remediarlo y se convierte en un foco activo de procrastinación, así como muchas veces en el pozo de los errores más absurdos.Recibimos y emitimos, sin ser críticos con ella. No dudamos de la fuente y mucho menos del contenido, en este inmenso mundo, confiamos en que alguien acabará por verificarla y si nadie lo ha desmentido aún, significa es que es completamente cierta, como se rezaba antiguamente: “si lo dice la tele, será cierto”.Desde hace más de dos mil años tenemos la solución al problema de la sobreinformación y aun no hemos aprendido a filtrar y reconocer lo que verdaderamente nos interesa. Seguimos almacenando en nuestras cabeza, seguimos procrastinando en pro de un error conocido y lo que es peor, obligamos a otros hacer lo mismo que nosotros estamos haciendo. Si no establecemos unos filtros mínimos, como hizo en su día Sócrates, la información se convierte en lastre para nuestras tareas.Por ello, te invito a analizar tus canales habituales de información, todo lo que llega a ti de forma in/voluntaria, analizar el valor de la misma, contrastando su significado y veracidad, un ejercicio de disciplina que debería convertirse en un hábito. Realmente ¿necesitas leer ese tipo de revista?, ¿ese blog te sirve de algo? ¿La conversación lleva algún camino útil? ¿Cuántos feeds tienes que simplemente marcas como leídos sin abrirlos? ¿Tienes que atender a todas las llamadas telefónicas?Elimina todo aquello que no necesitas, sin miedo, sin contemplaciones.
Publicado el 20100622