Salir enfadado del trabajo

Normalmente soy de esas personas que es capaz de diferenciar entre lo profesional y lo personal y pocas veces me llevo algo del trabajo en la cabeza, para eso tengo mi sistema de organización que va conmigo a todos lados y que me permite descargar las diferentes etapas del día. No obstante siempre existen excepciones donde esa barrera se ve superada.Eso sucedió ayer tarde, cuando por diferentes reuniones se acumularon los pensamientos en la cabeza, revoloteando y chocando haciendo demasiado ruido como para captar lo verdaderamente importante que ocurre a mi alrededor, por eso el estado de ánimo fue empeorando por momentos y mi sistema de crispación estaba preparado para saltar a lo más minino. Y saltó con quien no tenia que saltar. Por suerte me di cuenta de que las emociones dominaban mis impulsos y antes de que la cosa saliera peor, me concentré en el GTD.Analicé lo que estaba pasando por mi cabeza, comencé a anotar lo que daba vueltas y poco a poco obtuve un esquema bastante interesante. Procesé la información que había extraído y comencé a crear las tareas para resolver cada uno de esos detalles, de esta forma, organizados y desechados algunos ahora todo estaba plasmado en mi sistema de confianza, no tenía por que darle más vueltas. Todo estaba fuera y todo estaba preparado para funcionar en su momento determinado.Así, el GTD me ayudó a desenvolverme en una situación que comenzaba a descontrolarse, aplacando los sentimientos que no eran propios del lugar y emplazándolos para un futuro más adecuado. Como dice el viejo proverbio Klingon: "bortaS bIr jablu'DI' reH QaQqu' nay'" (La venganza es un plato que se sirve frío).
Publicado el 20090217