Productividad personal obligatoria
Que pasaría si en una entrevista de trabajo el entrevistador te preguntase si ¿dispones y utilizas algún método de productividad personal integrado en tus rutinas? Y en el caso de no disponer de él, si ¿estarías dispuesto a instaurar un método de productividad personal guiado desde la propia empresa con un periodo de evaluación del rendimiento de la misma?.Puede sonar absurdo, obligar a una persona a aprender a trabajar. Porque realmente no aprendemos a trabajar, imitamos lo que las pautas de la conducta personal nos marca y hacemos más o menos según la educación recibida y el interés que mostramos. Nadie me ha enseñado como debo o no escribir una carta, recuerdo cuando era pequeño que me enseñaron que era eso del remitente y el destinatario, pero eso ya ha quedado obsoleto con las nuevas tecnologías, donde para escribir un correo a veinte o cien personas las ponemos todas como destinatarias y no como copia oculta.En algunos trabajos en necesario seguir una serie de pautas y guías que nos facilita la propia empresa, unos protocolos del buen funcionamiento, algo que para nuestro trabajo es esencial porque así lo dicta alguna autoridad superior. Muchas veces esa guía viene determinada por la experiencia interna y la buena praxis. En consecuencia, no sabemos trabajar, si no que aprendemos con las circunstancias que es lo que podemos o no hacer.No podemos obligar a una persona que sea productiva, es más, lo esperamos. No podemos obligar a una persona a que disponga de un método de productividad personal. Pero si que podemos enseñar a esa misma persona a trabajar en un ámbito de productividad que le ayude, en la nueva carrera que comienza en nuestra empresa. Esta es una inversión que se devolverá con hechos palpables en el día a día del trabajo.Imaginar por un momento, que disponemos de un empleado que sabe utilizar un método de productividad personal. Si lo observamos con detenimiento, veremos como rinde en el trabajo, como es capaz de solucionar las situaciones, como fluyen las tareas, como el resto del personal suele apoyarse en él. Ahí, sólo en su isla, se encuentra navegando en olas de reposo y excitación, controlando cada una de sus acciones.Ahora miremos al resto de los compañeros, revolotear arriba y abajo de la oficina, olvidando tareas, llamadas, procrastinando mientras actualizan su estado en facebook, con la mesa hasta arriba de papeles (tranquilos, ellos dicen tener su orden dentro del caos). Vemos como reaccionan ante las crisis, como se esfuerzan en el trabajo, como dedican el tiempo de su jornada a saltar de acción en acción.Dos mundos separados por apenas medio metro de mesa, paradójico. Mientras lo observamos nos preguntamos porque no han acabado entre si, el caos absorbiendo al orden o el orden aleccionando al caos y deducimos que ambas parte tienen unos principios muy firmes, mantener lo que hacen a toda costa porque es lo mejor que saben hacer.Y si imaginamos poder clonar a nuestro empleado modelo (el primero) y disponer de todos los empleados con unos hábitos de productividad personal arraigados. ¿En cuanto beneficiaria eso a nuestra empresa/negocio? ¿Como repercutiría en la propia burocracia diaria? ¿Que reflejaríamos a nuestros clientes/proveedores?Enseñar a trabajar es una asignatura pendiente, contratamos por experiencia y por conocimientos y adquirimos unos hábitos inesperados propios de la deformación profesional y la inexperiencia, nos contentamos con esperar lo mejor de nuestros empleados, sabiendo el abanico de pautas que nos encontramos en el libre albedrío de cada uno de ellos. ¿Por que no buscar los hábitos? ¿Por qué no enseñar esos hábitos?Desde la propia empresa, desde la primera entrevista, debe quedar claro que tipo de empleado vamos a contratar y la productividad personal no debe quedar al margen. Si queremos potenciar a nuestros empleados, si queremos ofrecer un mejor servicio a nuestros clientes, si deseamos encontrar un equilibrio entre los incendios diarios y la resolución interna, necesitamos disponer de empleados capacitados para saber utilizar la productividad personal.
Publicado el 20101224