Niño malo

GTD es una herramienta perfecta para crear productividad en nuestra vida, independientemente del ámbito donde lo apliquemos vamos a sacar el máximo partido de ella. No sólo a nivel de efectividad y de forma en solucionar los diferentes problemas sino que podemos encontrar una vía de escape para nuestro estrés que podrá alejarse de nosotros, mientras vemos como nuestros proyectos van avanzando.Somos dueños de nuestras acciones, somos dueños de nuestros proyectos, hemos evolucionado en nuestro nivel de vida y lo bueno es que somos capaces de apreciarlo y lo malo es que los demás también se han dado cuenta. Nos aprecian por el trabajo que realizamos y también por nuestra capacidad de absorber y desarrollar con mayor eficacia. Es el doble filo de la productividad personal.Al principio somos capaces de abarcar ese trabajo extra que los demás nos delegan de forma directa, somos capaces de llevarlo a buen termino planificando las siguientes tareas esenciales, utilizamos todas las herramientas que hemos aprendido para volver a disfrutar del trabajo que realizamos, entrando y saliendo de la zona a voluntad, controlando este nuevo proyecto hasta el más mínimo de los detalles, hasta que nuestra mente sea capaz de liberarse de esa tareas y dejarlas plasmadas en nuestro sistema de control.Llega un momento en que hemos de rechazar todo aquello que no queremos o podemos involucrarnos, de esta forma podemos concentrarnos en lo que realmente importa. Saber decir que no a tiempo es una fuente de confianza propia y ajena, para fortalecer el respeto y la profesionalidad de nuestro entorno. Pero a veces resulta imposible rechazar los proyectos impuestos, la bola de nieve desciende de forma abismal.A veces resulta incluso monótono el transcurso de los proyectos, cuando lo tenemos todo secuencialmente anotado, tenemos toda la documentación en nuestro poder y hemos realizado la correcta visualización del éxito. Es en esos momentos cuando todo va sobre ruedas es cuando he practicado el autosabotaje. Añadiendo una pizca de emoción al proyecto, alguna tarea que desaparece, una rama del mapa mental que apunto en otra hoja que luego deshecho. Saboteando mi propio trabajo consigo aportar un poco de caos que me da la libertad para respirar e investigar nuevo caminos, retarme a mi mismo en el transcurso del proyecto. Con esta artimaña, mis proyectos se vuelven un poco más emocionantes y de esta forma consigo atraer y focalizar mi atención para disfrutar un poco más del ejercicio del control.Escoge un proyecto, desarróllalo y aleatoriamente elimina algunas de las tareas o acciones. Puede que vuelva a aparecer una dosis de estrés en tu vida, para volver a encontrar nuestro camino, creándolo de nuevo.

Publicado el 20090608