¿Necesitamos la productividad?
El mundo de la productividad personal es una de esas sectas apasionantes, que o las aceptas en todo su contenido o lo abandonas sin mediar palabra porque no encaja con la ilusión formada en tu cabeza. Por ello, cuando uno intenta dar el paso hacia la productividad personal y lo consigue, rara vez vuelve hacia atrás.Cuando damos el paso para iniciarnos en la productividad personal es por que deseamos encontrar una forma diferente de realizar las cosas. Buscamos en nuestro día a día y nos vemos consumidos por las tareas, el estrés, el tiempo y los compromisos. No somos capaces de encontrar una forma coherente de equilibrar todo eso y por lo tanto buscamos remedios en formulas mágicas que nos ayuden.Quien consigue arraigarlo en su interior es capaz de cambiar no sólo a nivel de realización, si no en un ámbito más personal, alcanzando etapas que estaban cerradas en su vida y realizando nuevos lazos personales y profesionales de una forma mucho más ética y coherente con las personas.Hasta aquí todo es normal. Esto es lo que entendemos como la productividad personal que hemos abrazado y que estamos profundamente evolucionando y perfeccionando a medida que crecemos y aprendemos. Una evolución continua de nuestro propio afán de superación y las ganas de seguir experimentando las sensaciones adictivas del control y “la zona”.Pero, ¿Necesitamos la productividad personal? La respuesta que acude a mi mente es verdaderamente espeluznante. No necesitamos la productividad personal. Así de rotundo. Un vistazo a nuestro alrededor nos confirma a base de morados y continuas caídas que lo que estamos haciendo es nadar contra corriente para satisfacer una aspiración interior.Mira a tus compañeros de trabajo, ¿Cuántos de ellos están utilizando algún tipo de método para ser productivos? Pocos. De esos afortunados, ¿Cuántos son constantes en sus hábitos y no se dejan corromper en el desarrollo? Ninguno. Somos una especie rara en nuestro lugar de trabajo. Somos esos raritos que han evolucionado e intentan llevar a cabo un plan mesurado en el resto de caos que reina en jaula.Aun con el párrafo anterior, parece que la respuesta a si necesitamos la productividad personal continua siendo sí, pero profundicemos un poco más. Nosotros, somos productivos, controlamos nuestro entorno, pero el entorno no deja de ponernos a prueba en todo momento, no deja de retarnos, de atacarnos. Nosotros utilizamos nuestras herramientas contra toda esa hostilidad, pero resulta frenética la batalla entre mantener el control y dejar que el caos nos envuelva.Existen compañeros que bloquean nuestros esfuerzos, echan por tierra nuestros planes, nuestro trabajo, empeñados en sabotear, tal como lo haría con el resto de los compañeros, pero esta vez la afrenta va más allá, porque nos hemos convertido en una persona responsable, dedicada y solucionadora, sobresalimos más que los demás y eso garantiza que los apoyos van todos contra nosotros.La respuesta comienza a teñirse de gris.No sólo existe el entorno agresivo, si no que nos encontramos también con un entorno agresivo-pasivo. Incapaz de resolver nuestras necesidades y que cuestionan nuestra forma de realizar las cosas. Un entorno agresivo-pasivo resulta una pérdida de control y en consecuencia una falta de confianza que se encarga de minar nuestro sistema productivo. Delegar se convierte en una utopía, con lo cual nos sobrecargamos de trabajo.El caos, continúa no sólo en la oficina, si no en la propia intimidad de la familia, dónde si hemos sido listos habremos exportado también la productividad en la totalidad de nuestra vida. Aquí en este círculo tan cercano, chocamos frontalmente no solo con la autoridad, si no con los sentimientos, donde los pensamientos y las acciones se contradicen en nuestra propia filosofía. Sólo aquí nos cargamos un poco más de paciencia.La productividad personal puede llamarse entonces un completo acto de suicidio. Si estás dispuesto a luchar contra el resto del mundo, sin reeducarlo (los dioses te libren de este pensamiento), ir en contra de la tendencia, nadar contracorriente y no esperar ni el más mínimo cambio del exterior, entonces eres uno de esos locos que aman la productividad personal o puede que no te hayas dado cuenta de lo que realmente está sucediendo. Muchas veces estamos tan cegados en ser productivos que nos volvemos adictos a realizar los trabajos, sin pensar que somos condicionados por la presión externa.Por eso me planteo si realmente necesito la productividad personal o mejor dicho… ¿necesitas tú la productividad personal?
Publicado el 20100223