Motivación

Aceptémoslos, trabajar no es una de las más gratas acciones que tenemos a lo largo del día o incluso de nuestra vida y muchos se sienten frustrados y limitados por el trabajo que realizan, no siendo este el fruto de todo su esfuerzo de estudios o de una carrera profesional mal guiada. Trabajar es un periodo de unas ocho horas diarias que consume gran parte de nuestra vida y que hemos de compartir con la vida personal y ajena a todo ese estrés, proyectos y tareas que no tienen nada que ver con nuestros gustos.Nos levantamos cada semana por que suena el despertador, nos enfundamos en nuestro vestido profesional y dedicamos multitud de horas a tareas profesionales. De esas horas sólo podemos encontrar placer en el momento que se acerca la hora de salida, el resto puede convertirse en un suplicio interminable de ver como pasan los minutos, cada vez más lentamente.Esa es una de las perspectivas a las cuales muchos nos enfrentamos a lo largo de nuestra vida, replanteándonos el por que de nuestra labor y cambiando nuestra forma de pensar para intentar adaptarla a algo que no tenemos en ese momento y que hace que nuestro trabajo se transforme en una desesperación. Me he encontrado con muchos compañeros sumidos en el aburrimiento y en carencia de motivación para asumir sus funciones, ya sea por exceso o por falta de tareas.Para resolver esta situación, sólo hace falta una pizca de pasión. Con ello no quiero decir que hay que enamorarse del trabajo por mucho que lo odies o estés en contra de él, pero si estas en uno de esos estados de bajón por falta de motivación, de interés, por falta de tareas o de rumbo profesional, la única forma de superar esa muy baja autoestima es consiguiendo entrar en la zona y dejar que el trabajo que te rodea espere para volver a encontrarte bien contigo mismo.La zona, es ese espacio de tiempo-espacio dónde uno está concentrado en la tarea que está haciendo, en simbiosis con el desarrollo sin importarle las implicaciones externas. La zona es la burbuja de aislamiento que necesitamos para encontrar la energía perdida, la motivación y las ganas de seguir avanzando en nuestra tarea. Entrar en la zona es un equivalente a tomar un alucinógeno de productividad, donde las tareas se dibujan en nuestra mente y nuestros dedos la recrear en ese mismo instante, con la certeza de que estamos disfrutando del momento.Ese espacio de tiempo, finito desafortunadamente, es una de nuestras motivaciones necesarias para emprender nuevas tareas, para volver a encontrar la dosis justa de productividad que nos funde entre lo que somos y lo que estamos desarrollando. Reencontrar ese estado de ánimo nos ayuda a dar el primer paso para salir de ese pozo de culpa y resentimiento que es plantearse la vida profesional en cada instante.Sólo hay que buscar un hilo para poder estirar de él, acceder a la zona y recrearse en ella, una vez cargados de energía podremos ver las cosas desde otro prisma y en el caso que tengamos otra recaída volver a acceder a ella, por que la garantía de salir con más ganas de afrontar los retos es totalmente segura.Para ello, prepara una lista de tareas o proyectos de esos de algún día quizá, esos proyectos que pueden ser fácilmente alcanzables en un espacio de tiempo limitado en nuestro ámbito laboral y recurre a esa lista cuando la moral esté por los suelos y por nuestra boca nos salga la típica expresión de “hoy no tengo ganas de hacer absolutamente nada”. Yo tengo mi lista cuando llegan esos momentos y aprovecho para naufragar en ella y volver a contagiarme de nuevo de las ganas de seguir avanzando y creando, realizando incluso tareas que pueden ser aburridas y monótonas, pero con la mente clara, concentrada y dedicada.A modo de ejemplo, pongo aquí una pequeña lista que tengo preparada para mi trabajo, cada uno debe encontrar sus propios proyectos motivacionales que le ayuden a entrar y salir de la zona de una forma rápida y sencilla:<input type="checkbox" />Realizar una utilidad sencilla que necesite y que suplante a un programa que ya tengo.<input type="checkbox" />Retocar un par de fotos descargadas de Internet<input type="checkbox" />Releer el manual de GnuPG, KeePass, TrueCrypt, étc, experimentando con opciones no probadas.<input type="checkbox" />Hacer una deadlist de un programa e intentar encontrar sus puntos débiles<input type="checkbox" />Optimizar el código al azar de algún desarrollo no propio.<input type="checkbox" />Ordenar los documentos corporativos

Publicado el 20090526