Los horarios
Una de las quejas más continuas de los responsables y directivos, es la ⚠ <b>implicación⚠ </b> de las personas a los proyectos. Desde siempre existe el modelo de ⚠ <b>cuantas más horas se realicen a un proyecto, este tendrá más éxito⚠ </b>, muchas de las películas son un fiel reflejo de ello, cuando vemos a un oficinista sólo en su cubículo, mientras que por las ventanas se ve la oscura y fría noche. Se ha tenido que quedar, para acabar un proyecto, se ha tenido que quedar por que ha salido un imprevisto... y la realidad vuelve a superar con creces la ficción.En España por ejemplo, existe una filosofía distinta, una vez que llega el final del turno laboral, ya puede estar quemándose la empresa, que la hora de salida es la hora de salida. Puede que en invierno seamos más reacios a abandonar la oficina, pero en verano el buen tiempo nos expulsa a patadas. Claro, siempre hay casos y casos, pero por norma general podemos afirmar que esto es así.Debemos implicarnos más en los proyectos, pero la realización de horas de más (no confundir con horas extras) no debe ser la única referencia. Analizando diferentes casos podemos ver un desagravio comparativo entre diferentes compañeros, por ejemplo, tenemos a un compañero que se implica, que realiza su jornada laboral puntual, utilizando únicamente su tiempo de comida para las cosas personales. El empleado modelo. Por otro lado, tenemos al empleado que aun teniendo el mismo horario entra más tarde, desayuna fuera, tarda más en comer, realiza el café de la tarde y obviamente, cuando todos los demás compañeros se van hacia su rato de ocio, este (si hay suerte) se queda a realizar todo el trabajo que ha desperdiciado durante el día. El problema, que empresarialmente (este también es un hecho demostrado), el empleado que aun desperdiciando su tiempo laboral se queda más allá de sus jornada ⚠ <b>está mejor considerado⚠ </b> que el que ha realizado correctamente y con méritos su trabajo.Este normalmente es el ⚠ <b>paradigma⚠ </b> que las empresas no quieren cambiar. Conocen perfectamente el problema, aun así, valoran mucho más lo que les entra por los ojos que lo que reflejan los números. De esta forma, si saben que existen compañeros que se quedan más allá de la jornada, lo pueden utilizar como arma comparativa con aquellos que realmente realizan su trabajo de forma correcta: "Tú no te implicas", "Deberías ser más proactivo y ayudar a tus compañeros". Son las típicas frases que consiguen marcar la discriminación existente.Las empresas deben cambiar este retrógrado modo de visión, deben aprender que existen empleados que realmente utilizan su tiempo laboral para cosas que van más allá de lo laboral y de los cuales deben prescindir o reeducar, no resulta beneficioso para el equipo disponer de estos individuos y la empresa lo sabe y lo continúa manteniendo. Un proyecto que exija quedarse constantemente más allá de la jornada laboral es un proyecto que ha sido manipulado en costes, ofreciéndole al cliente un precio que no es el real y forzando a sus empleados a realizar más tareas, porque no hay suficiente dinero en el proyecto o hay que mantener el margen de beneficio, como para poder contratar a más personal.Hay que ser competitivos, si, pero también hay que ser profesionales y ofrecer al cliente todo nuestro valor añadido, aprendiendo a compartir con nuestros empleados su experiencia, pues son ellos los que van a crear y solucionar el proyecto, no con un horario esclavista que lo único que hace es mermar la moral, si no con facilidades para que el empleado se sienta a gusto con lo que está haciendo y se sienta implicado por qué se siente involucrado, ese es el gran reto, un reto que nos permite sumergir de forma consciente al empleado en la zona. Si somos capaces de ofrecerle todas facilidades lo más seguro es que nos responda en el mismo sentido. Es muy fácil criticar “tú no te implicas”, pero y la empresa, ¿se implica la empresa?
Publicado el 20090326