Lo que sale del cesto no vuelve a él

Uno de los momentos claves cuando estamos procesando es cuando cogemos la primera cosa que está en la bandeja de entrada y nos planteamos las dos preguntas claves: ¿que es? Y ¿cuál es la siguiente acción? Es un momento donde nos sinceramos con nosotros mismo e intentamos encontrar una solución rápida y sencilla para librarnos de ella.Las cosas que hay en esa lista nos pueden gustar más o menos o tal vez habrá que dedicarles desde diez minutos has diez días, pero la única cosa que hemos de tener claro es que lo que sale del cesto no vuelve a entrar. Bajo ningún concepto una cosa debe volver a sumergirse entre las demás cosas de la bandeja de entrada. Por ello, cuando estemos procesando hemos de disponer de suficiente fuerza mental para luchar contra nosotros mismo y nuestras pocas ganas de ver lo que tenemos delante.Suele pasar, que cuando cogemos una cosa del cesto la miramos intentando encontrar su significado, muchas veces sabemos lo que significa y las implicaciones que dicha cosa puede ejercer en nosotros, por ello un estado de ánimo pesimista, de pereza o de pura gandulería, por no llamarlo desconocimiento nos inunda. ¿Que hacemos con esta cosa? ¿Como la puedo organizar? Entonces nos damos cuenta que tal vez no es el momento de decidir que hacer con esa cosa y los ojos se nos van directos a la bandeja de entrada, ahí delante nuestro, pomposamente engordada, tal vez si volvemos a meter la cosa por ahí dentro, tal vez al rato se nos ocurrirá que hacer con ella, nos intentamos autoconvencer que de esa forma estamos ganando tiempo y la idea nos seduce.Esa es la sensación que debemos vencer, la de meter esa cosa en la bandeja de nuevo, sólo estamos postergando lo inevitable, por que no le hemos dedicado el suficiente tiempo a encontrarle el razonamiento a la cosa, la siguiente acción, la posibilidad de desecharlo directamente, el fluir de nuestro rutinario procesamiento. Por que si decidimos volver a meter la cosa dentro de la bandeja, incluso llegaremos a pensar en dejarlo ahí hasta la próxima vez que tengamos que procesar la bandeja, dejando un cúmulo de cosas que no se han tratado y que por lo tanto van a estar revoloteando por nuestra cabeza y tal vez por nuestro sentido de culpabilidad.Hay que dedicarle el tiempo suficiente a cada cosa, para descubrir que es lo que queremos realizar con ella y cuál es la siguiente acción que más se ajusta a ella. Somos capaces de hacerlo, no hay más que ver como despachamos el resto de la cosas de la bandeja y sólo por que no tenemos la valentía con alguna de ellas las dejamos a la espera, latentes en nuestro receptáculo de recopilación. Si no lo hacemos, no tendremos el control de las cosas y las situaciones nos estarán controlando a nosotros.Lo que sale del cesto no vuelve a él.
Publicado el 20090316