Las horas de productividad

Seguramente debe existir un estudio dónde indica en que momentos del día, semana, mes, año o unidad alternativa de tiempo, somos altamente productivo. Pero al final de todo el ejercicio laboral, nuestra productividad se mide por ojos ajenos a nuestra realidad, ya sea nuestro compañero de trabajo, jefe o el departamento de recursos humanos, que siempre acaban juzgándonos por valores arcaicos.La productividad, vista desde fuera no es más que una apariencia de lo que realmente no se está haciendo, eso sí, obteniendo unos objetivos deseados por terceros en un tiempo prudencialmente correcto. Es más, un valor extendido de la productividad es la presencia física en el entorno, entendiendo que estar sentado en el sitio corresponde a un acto fiel de pura productividad.Los horarios cumplen un claro ejemplo. Si disponemos de ocho horas contractuales para desarrollar nuestro trabajo, está terriblemente mal visto conseguir este hito, saliendo siempre a nuestra hora de salida. Si no te quedas más tiempo en la oficina eres un claro ejemplo de una persona que no se implica, que no es proactiva. Esa es una definición peligrosa de trabajo y desafortunadamente es de lo más común.Pongamos un sencillo ejemplo, la hormiga trabajadora que entra a su hora, realiza correctamente su jornada laboral y sale del centro a la hora establecida. Luego tenemos al compañero de la hormiga, que llega tarde por que ayer tuve que quedarse hasta la madrugada trabajando, sale a desayunar, coge dos horas para comer, realiza varios cafés a lo largo del día y salidas a fumar y obviamente es el último en salir del centro laboral. ¿Quién dirías que está mejor considerado por los mandos y muchos de los propios compañeros?La rigidez de los horarios es una cuestión que aun no ha cambiado de paradigma, por muchas herramientas que incorporemos a nuestro trabajo (conexiones extranet, accesos VPN, teléfonos móviles, correo push) hemos de continuar siendo religiosamente correctos en el horario que dedicamos a calentar la silla de la oficina, sin importar lo que hacemos el resto del tiempo.Aprovechar todas estas herramientas suele sonar a esfuerzo extraordinario en momentos que hay que apagar algún fuego o trabajar en algún arranque, pero si somos capaces de utilizarlas con asiduidad en nuestro trabajo diario y de esa forma conseguir integrar la vida personal con la profesional, somos tratados de herejes laborales y de falta de compañerismo con el resto de culos que se quedan profesionalmente hasta altas horas trabajando o realizando el trabajo que deberían haber hecho el tiempo que no han dedicado a trabajar.Este artículo, puede ser considerado como pataleta de empleado y gustoso caramelo reivindicativo, pero tal vez pueda hacerte replantear la forma en la cual dedicas tus horas laborales. Si tienes alguna capacidad de mando, te recomiendo que intentes cambiar el paradigma de la productividad para marcar la diferencia. Cada empleado tiene su propio ritmo de trabajo, conocerlo y utilizarlo provoca un cambio en la productividad de los proyectos que permite que estos avancen de una forma increíble.Uno es productivo cuando demuestra que es capaz de aplicar la productividad en cualquier contexto de su vida, sin importar el momento.

Publicado el 20091204