La realidad de las acciones
Una de las herramientas de GTD son las listas, esos interminables folios, archivos, documentos electrónicos o registros en una base de datos que contienen la información enumerada y controlada de lo que se encuentra bajo nuestro ámbito de control y obviamente, aquello que se escapa. Con frecuencia estas se mueven en longitud, nacen y mueren acciones en un mismo día, se cancelan y se mueven de listas los proyectos, un gran trabajo de revisión o de subvida que toman forma des/ordenada.Nuestro sistema se soporta en esas cuatro o nueve palabras que contienen la descripción de lo que hay que hacer, allí donde nos encontramos. Un sencillo vistazo nos dice que es lo que queremos hacer y el reflejo de lo próximo que podemos llegar a realizar, confiando en esos garabatos nos convertimos en tan productivos como la verdad esté reflejada en esas listas.Mucha gente se distribuye el día dependiendo de las acciones que tiene por hacer, marcándose unos hitos a cumplir, como si a vida o muerte se tratase, condicionando ya de buenas a primeras una reactividad en su mente con el trabajo. Existe un gran trabajo de sugestión dónde se autoaleccionan de la cantidad de esfuerzo que deben emplear, obcecándose en su finalización.Sobredimensionan su trabajo, forzando a llegar mucho más allá, sin tener en cuenta las interrupciones y los efectos de la procrastinación que va surgiendo a lo largo de la etapa, por ello es normal que nunca consiguen alcanzar lo que se han propuesto y varios de esos trabajos tengan que retrasarse para el día siguiente, para seguir trabajando en la noche, para cambiarlo por tiempo libre el fin de semana.No se puede abarcarlo todo y mucho menos forzarse a realizarlo todo, aquíy ahora, el rechazo, el quemarse, el sentirse defraudado consigo mismo llega y la vergüenza de sentir que no se ha avanzado penaliza nuestra creatividad y las ganas de seguir progresando. Lo peor viene al día siguiente, cuando no sólo se imponen las tareas para ese día, si no las que han quedado colgadas del día anterior. Llegando a un bucle de renegociado continuo, frustración y arrepentimiento, desmotivación y cansancio. Todo es urgente porque así lo has marcado. Pero ¿Realmente es verdad?¿Qué parte de todo lo que tienes ahora no es una forma de evaluación propia y de exigencia a ti mismo? ¿Existe alguna forma de repartir esas acciones para que no destruyan nuestra propia moral con triunfos locales? ¿Por qué todo se ha convertido en algo urgente? ¿Será porque hemos sobredimensionado nuestras acciones y estamos escondiendo proyectos dentro de las acciones?Volvemos de nuevo a la base, recopilar, procesar, organizar, revisar. Hay que observar cual es la realidad de casa cosa y dimensionarla en el único sentido que debe ser. Las acciones deben ser pequeñas, deben ser alcanzables, tal vez nos cuesten un par de horas realizarlas, pero deben ser tan básicas como para no tener que pensar en ellas, simplemente hay que hacerlas, el tiempo de pensar ya ha pasado.Existen herramientas como la del pomodoro que nos ayudan a soportar esos momentos de acciones inacabables o de trabajo exhaustivo, podemos ir saltando de acción en acción sin tener esa sensación de no llegar nunca al final, apretando cada vez más nuestra voluntad de lo que estamos haciendo. Pero sin olvidar que es una herramienta y no debe convertirse en la base de nuestro trabajo, si así lo hacemos, el ciclo volverá a formarse y volveremos a perder el aliento.Planifícate el día tanto como quieras hacerlo, pero se consciente de que este irá cambiando a medida que vaya pasando el tiempo. Lo que tú decides ahora, no es lo que tu mente va a querer hacer dentro de un rato o lo que una llamada de una pregunta de un minuto se ha convertido en cincuenta aplastantes minutos que han destrozado tu concentración, relegando el trabajo a un lastre que ahora está retrasado. El día va cambiando, asúmelo. El tiempo es una constante, no dependas de ella y mucho menos la planifiques.Se realista con lo que tienes en las listas, se realista con lo que puedes llegar hacer, tu te conoces mejor que nadie, tu sabes como son tus días.
Publicado el 20110506