Ideas, locuras y proyectos
Recientemente he estado iniciando algunos proyectos, de los cuales de momento sólo dos son públicos. Debe ser culpa del verano que genera más calor en las neuronas y estas hierven con cosas nuevas o tal vez la incorporación de la libreta para tomar notas en la bicicleta elípticas, que mientras realizo el ejercicio puedo ir tomando nota de todas las cosas que se me van ocurriendo para luego dejarlas en la bandeja de entrada. Sea lo que sea tengo nuevas ideas en la cabeza.La cosa no es nueva, a quién no se le ocurren ideas durante el transcurso del día, la diferencia es que ahora con el método GTD las puedo dejar plasmadas en mi sistema para luego poder procesarlas. Antes las ideas escapaban cual mosca distraída volando de un lado para otro desvaneciéndose. GTD me ha ayudado a plasmar esas ideas y a dejarlas en la lista de futuras locuras: “Algún día/Quizá”.Pero una idea, si no se lleva a cabo es sólo un poco de tinta manchando el papel o unos bytes en la memoria absurda de la PDA que luego desaparecerán con el tiempo por que nunca la llevamos acabo. Somos generadores de ideas, pero cuantas de todas ellas las llevamos a buen término. Acepto que muchas son locuras pasajeras y las desechamos como tales, pero hay otra que se queda en nosotros hasta que nos llegue la motivación suficiente para construirlas.El problema es que procrastinamos las nuevas ideas por “falta de tiempo” (otra vez el tiempo), por estar demasiado ocupados en otras cosas, por no tener la suficiente energía, por tener demasiados proyectos abiertos, hay momentos que uno no puede abarcar a más de lo que tiene entre manos. Ahí de nuevo entra GTD.Como ya sabéis, GTD se basa en elevaciones. Una pista de aterrizaje donde están las acciones más directas y actuales, unos 3k pies dónde residen los proyectos, la visión en vertical. Siguiendo la ascensión nos encontramos a unos 6k pies dónde definimos nuestras responsabilidades mirando hacia abajo y cuando hemos superado la barrera del quien soy y que es lo que estoy haciendo, podemos elevarnos a 9k pies y nos encontrarnos planeando futuros no tan inmediatos de hasta dos años vista.Aquí es donde me encuentro actualmente, he podido alcanzar de una forma no sencilla este nivel de elevación. Poniendo orden en los niveles inferiores y dejando las cosas bajo el control de las listas, los proyectos y las acciones siguientes. Este trabajo me ha permitido elevarme y concentrarme en otras cosas que me motivan y llevan a desarrollar mi creatividad y que en si, definen parte de mi futuro.Estos proyectos han sido fruto de una claridad vertical, de poder tener las cosas bastante controladas y dejar suelta la imaginación y el desarrollo personal. Ahora puedo pensar un poco más allá del combate diario y asumir unas nuevas responsabilidades y planes que antes ni soñaba. Seis mil pies es una buena elevación para alguien que tiene vértigo y desde aquí, seguro que puedo escaparme fácilmente a los dos niveles superiores. Los de abajo están en orden y ese es el colchón suficiente como para explorarme a mi mismo.Fruto de esta elevación están saliendo nuevos proyectos, impensables, inimaginables anteriormente, con la seguridad que ahora están dentro de mi alcance.Y tu, ¿también tienes vértigo?
Publicado el 20090814