GTD eres tú
Mientras estas leyendo el libro de David Allen y asimilando toda esa información, el gusanillo comienza a moverse en nuestro interior. La capacidad de devorar el libro y comenzar a aplicar el método se transforma en una rápida lectura y asimilación de los conceptos, para que en el menor espacio de tiempo, podamos plasmar los versículos en nuestros propios capítulos de vida.Nuestra mente, comienza a comprender lo que las palabras reflejan en nuestra retina, a gran velocidad pasamos los capítulos para aprender y absorber, incluso a veces releyendo para adoctrinar a nuestra conciencia en los errores del pasado, con el único propósito de empaparnos de esa nueva religión de la cuál nos estamos haciendo fieles.Nos deleitamos con los ejemplos que refleja el libro, aunque muchas veces están alejados de nuestra realidad, nuestra mente comienza a buscar situaciones análogas de nuestro día a día para intercambiar los roles y las situaciones, transformando esa complejidad que desconocemos en algo completamente familiar.Otros ejemplos son perfectamente cotidianos y vividos en nuestra propia realidad, dónde muchas veces nos encontramos razonando igual que lo hace David con la lógica del sentido común más aplastante, mientras que en nuestro pasado fuimos cediendo en otro camino que no es el que leemos.En el libro encontramos multitud de proyectos que se asemejan a nuestra propia vida y cuando los leemos para compilar una lista propia, de aquellos que están olvidados, nuestra mente llama a la imaginación y la inventiva para que juntas comiencen a conjurar y poder arrancar de nuestra mente todas aquellas locas ideas que habíamos guardado en el desván de nuestra memoria.El libro tiene palabras que comprendemos perfectamente, pero nuestra mente tiene su propio cuento de hadas que interpreta esas palabras en un idioma mucho más personal y entendible para nosotros. A veces incluso, nos encontramos imaginando una redecoración de la habitación del niño para meter todo un sistema de almacenaje de documentos, aunque ese puede ser un sueño para nosotros, choca frontalmente con la idea que tiene nuestra pareja de esta nueva neura que nos ha envenenado.Incluso ahora somos capaces de deleitarnos en la sección de papelería de un supermercado y babear por un doble paquete de cinta adhesiva de cinco metros, la cuál no tiene otra gracia que enganchar por una de sus caras, mientras que nuestra mente nos proyecta una idílica relación con todo lo que podemos llegar hacer con esa fantástica, transparente y adhesiva cinta de plástico.Por decir que hemos pasado de apuntar las cosas en trozos de papel que encontrábamos al alcance de nuestra mano a disponer de unos fantásticos blocs de notas o material electrónico adecuado a nuestro nivel Geek, que hemos transformado a nuestras necesidades.Hemos probado diferentes servicios de gestión de proyectos, tareas, seguimientos metas, estamos registrados en la mayoría de ellos y aunque muchos nos convencen no acaban de encajar en la globalidad de nuestra vida, por ello seguimos buscando esa herramienta perfecta que nos convertirá en maestros de la productividad para la envidia de todos los demás.En todo este camino de aprendizaje, de babas, de alucinaciones y de locuras perdurables en nuestra vida, nos hemos hecho un hueco en el GTD, no como lo hemos leído en el libro, no como lo hemos soñado en nuestra mente, sino con la capacidad de adaptarlo a nuestra realidad y a nuestra capacidad para realizar las acciones.Atrás quedan las peleas conyugales para comprar un armario archivador o una bandeja metálica para poner en el recibidor junto a esa foto de la boda, resulta imposible utilizar el Word como la herramienta de productividad para apuntar las listas o tal vez para archivar un documento en vez de un minuto nos tardamos cinco en hacerlo. Por que el libro nos muestra un camino que hemos aprendido y que ahora, por propia voluntad amoldamos a nuestras necesidades y gustos, siguiendo el espíritu, eso sí, pero sin la rigidez del método.GTD no es una secuencia de versículos, pero nos transforma para potenciar nuestra creatividad y buscar nuestras alternativas, sencillas o complejas, elitistas o mundanas, pero al fin y al cabo, recursos que nosotros necesitamos para transformar esas palabras impresas en verdaderas acciones que seguimos en nuestro día a día.GTD es como tú quieras que sea, tú lo transformas a tu medida, incluso cuando antes perjurabas que el GTD no era algo que podías aplicar, tu imaginación y tu capacidad lo transforman en una herramienta extremadamente valiosa, totalmente a tu servicio. Porque si la productividad parte de ti, GTD eres tú.
Publicado el 20091023