GTD Adictos
Admitámoslo, somos unos bichos raros. Esto de practicar GTD es de una minoría, algo que ya por sus siglas nos confunden con forofos de los coches. Practicar GTD puede convertirse entre los cotilleos de la máquina de café como una forma de pagana religión, de la cual nos gusta ser sus profetas incomprendidos.Practicamos GTD en público y en privado, nos gusta sentirnos observados mientras realizamos nuestra recopilación, pidiendo ayuda para meter el dichoso armario empotrado en nuestra bandeja de entrada para una perfecta recopilación. Ya sea en el metro o en el avión, somos capaces de realizar una revisión semanal o procesar la bandeja de entrada de los tickets de viaje, tachando acciones a los ojos de nuestro compañero de metro, que para sus adentros nos llama loco.Creamos nuevos fetiches y muchas veces no son tecnológicos, mientras nuestros amigos babean por la nueva Palm Pre, nosotros nos deleitamos con el agradable tacto de nuestro bolígrafo Pilot que se desliza sobre el suave papel de la libreta moleskine de tapas duras. Creamos espacios dedicados a lo que llamamos bandejas de entrada, recipientes metálicos o de plástico, de colores llamativos que rompen la estética del sitio, pero quedan tan hermosos allí repletos de cosas que luego tendremos que procesar.Al principio hablamos abiertamente de GTD, lo difundimos a todo aquel que se cruza en nuestra vida: pareja, jefe, compañero de cerveza, gato. Con el tiempo y viendo el cansancio y el desconcierto de las caras ajenas, limitamos nuestras palabras que parecen de lo más sencillas y cargadas de sentido común, como algo privado, un sentimiento de pudor y vergüenza se apodera de nosotros, limitando nuestras frases sólo a nuestros compañeros más íntimos, adictos por igual al mundo GTD.Nuestras aficiones comienzan a rondar el método y si antes salíamos de compras y los ojos se escapaban directamente a las tiendas con expositores de sugerente ropa interior femenina, ahora somos adictos compulsivos a la sección de papelería, buscando la carpeta perfecta, el paquete de clips para reponer, un nuevo juego de etiquetas. Incluso interrogamos al dependiente de la tienda de todo a un euro para ver qué nuevo material ha incorporado.Volvemos locos a los motores de búsqueda, ya no saben que publicidad deben mostrarnos para nuestras búsquedas. GTD provoca la anarquía de anuncios no relacionados con lo que estamos buscando, no están acostumbrados a nuestras nuevas fantasías.Nadie puede entender el placer que resulta tachar una acción de nuestra lista de acciones, eliminarla, erradicarla, borrarla, quitarla de nuestra vista con una sonrisa en los labios, no por el hecho que resulta eliminar una tarea de esa enorme lista interminable que tenemos, como pensarían todos los mortales, si no por lo emocionante que resulta saber que después de esa acción nos está esperando otra igual de emocionante y fascinante.Somos unos bichos raros ¡¡Dios me libre de abrir un blog y hablar de todo esto!!
Publicado el 20091029