Fecha de finalización

La meta, el objetivo, la finalización del proyecto. Todo proyecto nace, crece y con suerte llega a su conclusión, ya sea en nuestras laureadas manos como estrepitosamente en nuestra conciencia pública. Existe la evolución de un proyecto y nosotros normalmente somos los responsables de su mimado crecimiento.Desde su inicio, todo proyecto tiene una fecha de finalización, ya sea variable en unidades de medidas, pero es un hecho que tarde o temprano dejaremos nuestras atención sobre él, por que ya no hay nada más que realizar, no existe una acción siguiente y depositarlo en nuestra lista de “algún día/quizá” es incomprensible. Llegados a este punto, podemos dar por finalizado nuestro proyecto y como reza el dicho “a otra cosa mariposa”.Sabiendo todo esto de antemano, podemos volcar un poco más de nuestro conocimiento y nuestra energía en el momento de su nacimiento. Sabiendo que llegará el día de su finalización y muchas veces conociendo su fecha de expiración, podemos anticiparnos a lo que unos llaman procrastinación y otros bien ostentan como gandulería. Planificar el proyecto es una de nuestras mejores armas para contrarrestarnos en los momentos dónde más flaqueamos, por que si de algo somos conocidos es de dedicarle mucho más tiempo en sus últimos alientos que en sus fases iniciales. Tal vez sea el tópico “hay tiempo” que nos induce a dejar las cosas para el final o delegar tareas sin realizarles ningún tipo de seguimiento, abandonándolas de la mano de nuestra consciencia que mira para otro lado con suficiente vergüenza. “Hay tiempo” para estrellarnos cuando en los últimos días/horas todo son prisas y carreras, por que el tiempo que holgadamente nos sobraba al principio, ahora es el que se traduce en fines de semana e intempestivas madrugadas.Lo sabemos del cierto y ahí vamos para volver a repetir las consecuencias. Aun rebota la frase en mi oídos: “me gusta trabajar bajo presión”, que bien podría cambiarse por “no se autogestionarme”. Por ello, sabiendo estas premisas, sabiendo que nuestro futuro tiene una fecha de caducidad, por que no intentamos avanzarlo en el tiempo y tenerlo finalizado para antes de tiempo, si al final “me gusta trabajar bajo presión”, por que no adelanto la fecha de finalización y dedico mis esfuerzos a planificar las fechas para esa nueva fecha personal que me permitirá igualmente malgastar el tiempo inicial, pero con la suficiente sabiduría como para permitirme un colchón para disfrutar del esfuerzo.Es un autoengaño que nos puede servir para nosotros mismos, si somos igualmente seducibles por nuestras propias mentiras, pero que puede servir para delegar el trabajo y de esta forma conseguir que la holgazanería de nuestros congéneres pueda estar perfectamente calculada. Si delego un proyecto y estipulo una fecha de finalización antes de la que realmente estoy esperando, siendo honestos sin forzar a los compañeros, podemos ir rascando pequeños colchones de tiempo que luego podremos ir administrando de diferente forma, con la satisfacción de realizar un trabajo antes de tiempo o al menos antes del tiempo real.La fecha de finalización, debe ser un tesoro administrable por unos pocos, es un reductor de procrastinación y de holgazanería, jugada de forma correcta se convierte en las prisas de última hora, pero si somos honestamente malos, siempre podremos ocultarla y beneficiarnos de esas ultimas unidades de tiempo que nos sobran o que aparecerán por arte de magia para darnos una buena bocanada.
Publicado el 20090406