¿Eres Feliz?

Esta es una de las más complejas preguntas que nos podemos hacer. Responderla es todo un ejercicio de sinceridad, de consulta interior y de un análisis de todo lo que nos rodea y nos crea como personas. Aún así, como autómatas facilitamos una de las dos respuestas posibles, dependiendo del interlocutor que nos la plantea, pero cuando la pregunta nos la hacemos nosotros mismos, somos capaces de saber si realmente somos felices y a qué nivel de felicidad estamos.Podemos tener diferentes valores para medir nuestra felicidad: el más sencillo es por posesiones: cuantas más cosas posees más feliz de puedes sentir (aunque el bucle vicioso de querer más cosas nos cree una dependencia y un efecto secundario. Las relaciones personales son un buen nivel de estado de nuestra felicidad, físicamente nos encontramos bien, nuestros familiares más cercanos se encuentra bien, luego soy feliz porque lo material no afecta a nuestras vida. Siguiendo por ese camino podemos utilizar la pirámide de Maslow para determinar en qué punto de nuestra felicidad nos encontramos: ¿Fisiológica? ¿Seguridad? ¿Afiliación? ¿Reconocimiento? ¿Autorrealización? Una evolución personal que nos conduce a una felicidad en base a una construcción.Aun así entendemos la felicidad como un estado momentáneo de nuestra vida, dónde nos sentimos en armonía con lo que nos rodea, desde dentro hacia fuera, dependiendo muchas veces de las variables que empujan en diferentes direcciones haciéndonos pasar por esos momentos, pero sin dejarnos quedar el tiempo suficiente para aprovecharlo.Por ello, hay que conocer nuestra felicidad y averiguar qué es lo que hace que aparezca. Aquí nos encontramos en los dos estados: una felicidad creada por nosotros mismos y una felicidad externa que proviene de actuaciones de terceras personas, muchas de las cuales no tenemos el control. Si nuestro equipo deportivo es capaz de ganar un campeonato, sentimos euforia y lo apreciamos como un estado de felicidad, si nuestro niño de dos años nos dice que nos quiere, si somos capaces de conseguir el muñeco fetiche para acabar la colección de esa serie televisiva. Innumerables momentos que se crean y se desvanecen, muchas veces sin poder apreciarlos.Hay que comenzar por el nivel más básico: uno mismo. La felicidad que nosotros somos capaces de construir es la más sólida y segura que siempre tendremos a mano. GTD es una magnífica herramienta que nos empuja a superarnos y la felicidad es uno de los proyectos que podemos incluir en nuestra lista de tareas. No hay que olvidar que el sistema GTD se sustenta en determinados niveles de altura que nos permiten abstraernos de lo cotidiano para guiar nuestros objetivos y nuestra vida, aunque siempre nos encontramos sumergidos en la pista de aterrizaje, hay que elevarse en la revisión semanal para encontrar la persona y las necesidades que tenemos, como resultado crearemos un dosis de felicidad.La felicidad como proyecto, a largo plazo tal vez, que dure toda nuestra vida o en su defecto hasta que terminemos nuestra adicción por el GTD, con sus tareas siguientes, con sus recordatorios, con su archivo para volver a recrearnos en ella. Un proyecto que podremos ir modelando a diario y conquistando muy de tanto en tanto, seamos realistas.Si utilizas el GTD para ser feliz, sólo tendrás que recopilar la información de tu felicidad, momentos pasados que te han aportado y que has construido para crear felicidad, así como aquellos que “algún día/quizá” lograrás encontrar. Procesarlos y decidir qué hacer con cada uno de esos recuerdos o cosas ¿podemos iniciar nuestra felicidad en este mismo instante en menos de dos minutos? O ¿mejor lo organizamos y lo añadimos en los diferentes contextos? Haz felicidad, suena estúpido, pero si te paras a pensar puedes hacer felicidad no sólo la propia, si no la de terceras personas que se cruzan en tu vida. Finalmente, revisa tu estado anímico y cómo puedes cambiarlo, añade acciones siguientes, crea subproyectos, dedica tiempo a buscar esa felicidad.GTD es una navaja suiza en toda regla que se expande más allá de los términos empresariales, usar de una forma u otra es cuestión de aplicar su plena filosofía.

Publicado el 20090728