El Silencio
Dicen que el silencio es ese preciado tesoro que nunca se tiene. A veces es la salvación para encontrarnos con nosotros mismos y otras veces la tortura para poder escapar de uno mismo, deseado y odiado es uno de nuestros preciados dones otorgar silencio, compartirlo y disfrutarlo, escuchando los engranajes internos de nuestro yo más profundo.El silencio muchas veces es imposible de conseguir, estamos demasiado acostumbrados a compartir las conversaciones con los demás: gritando con el móvil en plena calle, en las redes sociales mientras nos observan, en blogs dónde exponemos nuestras locas ideas, el silencio se pierde de forma descontrolada y a veces no somos consciente de lo importante que puede llegar a ser para las demás personas en el momento en que nosotros lo echamos a patadas de nuestra vida.Existe otra clase de silencio aun más virulento y menos nocivo físicamente, un silencio de cortesía, ese que por moral o por ética nos callamos para no herir la sensibilidad ajena o que ofrecemos de forma cognitiva a preguntas ya preparadas, un silencio informativo que más que ayudarnos lo que nos hace es enterrarnos lentamente en el anonimato de nuestro entorno.Las cosas hay que decirlas, no pueden quedarse guardadas en cajitas misteriosas como tímidos adolescentes. Como la especia, la información debe fluir. Hemos de darles a nuestros interlocutores la información necesaria para que nuestro trabajo, nuestro entorno y nuestro desarrollo como personas no se quede estancados en la mera cortesía. Independientemente de quien sea nuestro interlocutor, hemos de poder ser sinceros con nosotros mismos y ofrecer la visión más correcta y ética.Cuando decimos las cosas, estamos expresando conocimiento que nuestro interlocutor no posee, detalles que pueden pasar desapercibidos, ideas que pueden explotarse para convertirse en proyectos, ofrecemos un poco de nosotros mismos sin limitaciones. Romper ese silencio implica un grado de fidelidad, de respeto y de honor.Ayer dos personas se sinceraron conmigo. Una por que ya se lo había dicho a todo el mundo, pero el mundo no escuchaba sus palabras, sólo asentía mecánicamente. La otra me ha permitido contrastar la información de un hecho que ya conocía y que me permitirá defenderlo en un futuro. Esa información no cae en saco roto. Ya he programado diferentes tareas para actuar con cada una de ellas, lo que nos cuentan en intimidad, en secreto, en conversaciones triviales, es la verdad que se lleva por dentro y esa no debe ser callada, si no valorada y potenciada. El silencio te va encerrando.
Publicado el 20090422