Deleitarnos en la zona

Hemos conseguido un espacio de tiempo lo suficientemente grande como para dedicárselo a una única tarea, el teléfono hace rato que no suena y los demás compañeros están concentrados en sus propias tareas, avanzamos en nuestro trabajo y no somos conscientes del tiempo que llevamos inmiscuidos en él y aunque no somos conscientes estamos metidos de lleno en la zona.El otro día me di cuenta de ello, todas las anteriores condiciones se cumplían y mi mente solo caminaba por una dirección, me di cuenta que el trabajo estaba saliendo a la perfección y a una velocidad que cualquier interrupción hubiese sido atropellada sin que yo lo hubiese notado. Por un momento me di cuenta que estaba en la zona, completamente sumergido y fue en ese momento cuando salí de ella y me dediqué a contemplar la situación desde el exterior.Sentí mi cuerpo relajado, ubicado en la posición de relajación, recordé no haber cambiado de postura y aun así lo sentía indiferente ante el esfuerzo. La mente estaba concentrada en el proceso, busqué algún atisbo de distracción, algo personal, profesional y lo único que logre encontrar eran las siguientes acciones a realizar en el proceso que tenia entre manos. Sentía una sensación de tranquilidad, sentía el cuerpo distendido y mi única intención era continuar realizando la tarea para mantener ese equilibrio que tanto me estaba agradando.La zona es un proceso adictivo y deseado, es aislamiento entre la materia y los pensamientos que permite hacer avanzar nuestras acciones con una celeridad que desconoce unidad de tiempo. Uno no sabe cuando está dentro, solo cuando te expulsan de ella surge la añoranza de querer volver a sumergirse en esa perfección.Todos hemos entrado en la zona, todos reconocemos su importancia y todos queremos volver a ella.
Publicado el 20090216