Conclusiones del suicidio anunciado

El día comenzó de forma completamente diferente alo visualizado . El desajuste inesperado fue que a primera hora tuve que ir a la seguridad social con la consecuente hora de espera. Un contratiempo que alteró el trabajo que tenia planeado para antes de la primera reunión y que lamentablemente tuve que postergar (que no procrastinar) hasta una hora más tranquila, en sacrificio de la comida.La hora de espera me sirvió para replantear algunas de las reuniones y prepararlas con un poco más de detalle. Aproveché también para volverme un poco incívico y realizar unas cuantas llamadas profesionales cerca de un cartel dónde prohibían el uso de teléfonos móviles. Terminada esa hora, corriendo a la oficina para alcanzar la segunda reunión.Fue pisar la oficina cuando ya tenía que entrar en la reunión. La primera conseguí dominarla en tiempo. Comenzó puntual e incluso sobraron cinco minutos al finalizar, tiempo que volví a aprovechar para reordenar las neuronas en un mantra interior. Desafortunadamente la segunda reunión comenzó más tarde de lo inesperado, diez minutos pasaban de la hora acordada, eso significa que debía resumirla para no atrás el resto de reuniones.Otro inesperado, la propia inercia de la reunión ha consumido más tiempo de lo previsto, ahora el retraso se acumula como si estuviera en plantilla de iberia. Lo que una se ha retrasado la hora lo consume y así la puntualidad de las horas se destruye como bola de nieve cuesta abajo. No obstante, logro que el resto de las reuniones terminen antes del tiempo establecido, media hora que se transforman en 20/25 minutos. Intentando volver a la normalidad, pero obviamente sin dejarme espacio de tiempo para aprovecharlo en las tareas que tenía perfectamente ordenadas.Terminadas las reuniones y casi con la hora de comer encima, me dispongo a realizar las tareas previstas. Dejo las notas tomadas en la bandeja de entrada, ya tendré otro momento para procesarlas. Comienzan a caer las tareas una tras otras, todos están comiendo y la tranquilidad inunda la oficina.Por la tarde, dos entrevistas a candidatos. Me gustan estas entrevistas por que accedo a la sala media hora antes, eso me da tiempo para preparar el portátil y en el silencio del espacio cerrado avanzar sin que nadie me interrumpa, el despacho robado como yo lo llamo. Media hora de entrevista para cada candidato, más media hora de evaluación práctica y es cuando utilizo esa segunda media hora para seguir dando cuentas de las tareas y programando nuevas que van surgiendo.A las seis de la tarde todo termina, he conseguido contener el desbarajuste inicial, al menos en tiempo, pero el esfuerzo que he tenido que dedicar a ello ha sido mayor de lo habitual. Sin provocarme estrés, pero saltándome la comida para construir algo de mi trabajo. En definitiva no ha estado tan mal el día y en resumen he aprendido:<div class="featurebox_side">
---><li>A controlar el tiempo de las reuniones.</li><li>Forzar a los convocados a la puntualidad sin que abusen de nuestro tiempo.</li><li>Saltarse las comidas no es bueno, pero el silencio en la oficina recompensa.</li><li>Es necesario mezclar la vida personal con la profesional, resulta completamente absurdo separarlas.</li><li>La ausencia de interrupciones provoca un considerable avance de tarea, debo aprender a minimizarlas cuando estoy con el grupo.</li><li>Ver rebosar mi bandeja de entrada me da más ganas para procesarla mañana.</li>
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Publicado el 20090505