Bye Bye GTD (ii)

Uno de los problemas de la anterior semana y que ha salido a relucir en el experimento ha sido la falta de control de las cosas. El sentimiento de no estar realizando correctamente las tareas o en su totalidad causaban un estrés tanto profesional como personal, porque muchas de esas acciones acababan dando vueltas en mi cabeza que se esforzaba por recordar en los momentos más complicados. No hay nada peor que recordad que has olvidado algo.No apuntar las cosas sobre un sistema de confianza conlleva a dedicar un cantidad de esfuerzo y de tiempo en controlar lo incontrolable y sobre todo, perder el tiempo en acciones que no se justificaban en el contexto adecuado, de esta forma realizaba acciones sabiendo conscientemente que no era el lugar adecuado, pero me obligaba a realizarlas para no perderlas en el olvido.Me sentí perseguido constantemente, corriendo de una acción a otra, desconociendo algunos proyectos que aparecían como champiñones inesperados, sin una medida de razonamiento adecuada y sin un sistema de confianza todo el esfuerzo que realizaba se convertía en banalidades para ir tapando los agujeros. No había forma de prever el siguiente acontecimiento y mucho menos afrontarlo con todo el material necesario.En el periodo, asistí a varias reuniones, a cual más desastrosa que la anterior, llegando a sentirme completamente inútil, sin material de referencia, sin posibilidad de tomar apuntes más allá de la cabeza, todo se convertía en una mala comedia, dónde el sobrevivir al momento se convirtió en la pauta. Hacer el trabajo justo en ese momento, de esta forma mantenía los datos frescor, pero por otro lado, relegaba lo que estaba realizando en este momento a un plano secundario, llegando a aplazar varias tareas al mismo tiempo para asistir a la nueva, la sensación de no estar haciendo nada se hacía cada vez más grandes e insoportable. Llegué al punto de querer parar el experimento, la integridad que GTD me ha forjado no me permitía continuar con ese caos provocado. Advertí, eso sí, que la capacidad de delegación de las tareas había aumentado, viéndome sobrepasado por las acciones, decidí que mi nivel de trabajo debería ser afrontado desde la tranquilidad más pequeña y por ello, exploté el camino de lo que comúnmente se llama: “pasar el marrón”, dejando este trabajo a expensas de una persona, que ahora, después de analizarlo no era justamente la más adecuada.Si, lo admito, la calidad de mi trabajo se vio comprometida, tuve que hacer verdaderos esfuerzos para evitar enfrentamientos y para realizar ciertas tareas que estaban en mi nivel de responsabilidad, pero que al analizarlas me aburrían y me provocaban un incremento de inapetencia para caer en las redes de la procrastinación, solo cuando hay algo que te apasiona uno es capaz de sacar las fuerzas necesarias allá de donde sean.El control, es la clave de todo esto. Cuando uno sabe que información tiene, que es lo que puede realizar y tienes las medidas necesarias para prepararse a las acciones diarias, es cuando podemos estar tranquilos que todo lo que hacemos, se realizará de la forma más sencilla y efectiva, sin este control, que he experimentado a voluntad en la semana pasada, todo se vuelven carreras y prisas, desconcierto y estrés, provocando daños colaterales que en este fin de semana y en el día de hoy he estado arreglando.La conclusión es bien sencilla, uno debe adaptarse a esta forma de vida para poder sobrevivir, si se desconoce el mundo de la productividad personal y más específicamente el submundo del GTD, su trabajo pasa de lo increíblemente complicado al nuevo estándar de normalidad. Volveré hacer este ejercicio en un futuro, pero ahora, vuelvo abrazar el GTD para que mi vida sea más sencilla.
Publicado el 20100119