Avestruz
El ⚠ <b>Struthio camelos⚠ </b>, es uno de los más raros ejemplares de aves que podemos encontrarnos en la fauna, obviando a Tux y a su fieles seguidores. La naturaleza es rara y se encapricha con temas evolucionistas o divinos, no voy a entrar en esta discusión, pero a mi humilde modo de ver, es bastante raro.Digan lo que digan las teorías, el pobre bicho conocido vulgarmente como avestruz es de lo más pintoresco. Lo primero que te llama la atención es su largo y desnudo cuello, que lo mueve gracilmente para seguramente poder alimentarse en las etapas de evolución y para estar al corriente de todo lo que puede suceder a su alrededor, pero digan lo que digan ese estilizado cuello termina en una fea cabeza, dónde lo que más predomina es un pico, parte de su anatomía que le sirve para cloquear y sisear, para atraer la atención de las hembras.Lo siguiente más vistoso son sus plumas que recubren gran parte de su cuerpo, aquello que no son piernas ni cuello, son plumas. Vistosos elementos naturales que adornan su cuerpo en tonos grises, blancos y negros. En ese cuerpo a modo de tutú de bailarina, se esconden dos de las alas más inútiles, pues su único uso radica en el comportamiento sexual de conquista de parejas, herramientas que al igual que su primo lejano el pingüino bien poco aportan a su forma de vida diaria, la caprichosa naturaleza a negado su extinción, tal vez en una próxima fase se digne a reparar.Debajo de ese traje emplumado, asoman dos alambres de patas, por que mientras uno estaba distraído riéndose del cuello y burlándose de las plumas, el avestruz utiliza sus bien resaltadas patas para correr a una no despreciable velocidad de setenta kilómetros por horas. Por ello lo hacen ser uno de los supervivientes delante de sus depredadores, aunque sus grandes ojos nos acaramelen y pensemos en su jugosa carne acompañada con unas buenas patatas fritas, sus patas ya nos avisan que primero hay que atraparlo.Al avestruz se le achaca el falso mito de temeroso, un rumor que recorre de manada en manada, haciéndonos creer que esconde la cabeza bajo tierra por temor al depredador o enemigo. Aun así, el rumor es creíble y es la base de este post, pues todos creemos que el pobre avestruz entierra su cabeza bajo tierra para esconderse del miedo que se le avecina. Ya sea inculcado por los dibujos, por los refranes populares, el avestruz no es una de las figuras que tengamos como dignas.Con estas pocas líneas, uno puede detectar en la oficina a los avestruces compañeros. Que con su sonido siseante y sus cloqueos, camelan al personal. Su enorme cuello les hace estar en todos los meollos, haciendo alarde de una impactante presencia de vestir, para no resaltar sus defectos. Pues si tiene esos ojos de niños buenos, son más rápidos en huir cuando los problemas asoman y cuando asoman, son de los primeros que se esconden.Es bueno detectar a los compañeros-avestruces e intentar encauzarlos en la dirección más adecuada, sabiendo a que nos atenemos llegadas las diferentes situaciones. Si conocemos sus ventajas y sus defectos podemos utilizar sus recursos en nuestro provecho, por que los recursos hay que utilizarlos en su momento justo, para encontrar las ventajas que nos hagan crecer a nivel profesional y personal.Con esta sencilla analogía, me gustaría que el lector, intentase encontrar las ventajas y puntos débiles de cada uno de los compañeros que forma su equipo, el ejercicio nos servirá para evaluar las tareas que desarrollan cada uno de ellos y utilizar sus momentos de proactividad para vencer su reactividad. Cada persona está capacitada para realizar diferentes tareas, conócelas y poténcialas en los momentos que más necesidad tengas.
Publicado el 20090429